A solo un día de que la Municipalidad convoque a la presentación de su propio balance turístico, la ASHOGA difundió sus datos correspondientes al cierre de la temporada de verano 2026, con un análisis centrado en el desempeño del sector formal en Villa Carlos Paz.
Según el relevamiento del Departamento de Estadísticas y Censo de la entidad, la segunda quincena de febrero registró un promedio general de ocupación del 67% en los establecimientos formales. En ese período, los fines de semana mostraron comportamientos dispares: el sábado 21 alcanzó un pico del 82,14%, mientras que el último fin de semana del mes —27 y 28 de febrero— marcó una baja, con niveles del 60,49% y 63,87%, respectivamente. La caída más notoria se dio el domingo, en coincidencia con el cierre del segmento familiar ante el inicio del ciclo lectivo.
La primera quincena de febrero había cerrado con un promedio del 72%, alcanzando picos del 94% durante el fin de semana largo de Carnaval, el momento de mayor ocupación del verano. En términos mensuales, enero finalizó con un promedio del 74%, mientras que febrero cerró en 69,5%, reflejando un desempeño levemente inferior al primer mes del año.
Recuperación en volumen, rentabilidad ajustada
Si bien los datos muestran una mejora interanual en ocupación, desde ASHOGA advierten que el escenario continúa siendo complejo para el sector formal. La rentabilidad permanece ajustada debido al incremento sostenido de costos operativos y a la presión tributaria.
En este contexto, muchos comerciantes y prestadores mantuvieron durante la temporada las mismas tarifas que el año anterior para preservar competitividad, aun cuando los costos sí registraron aumentos, lo que impactó directamente en los márgenes.
Un turista menos previsible y más selectivo
El informe también señala la consolidación de un perfil de visitante con menor previsibilidad en la toma de decisiones, reservas de último momento y estadías más cortas. Salvo el fin de semana largo de Carnaval —que contó con mayor anticipación en las reservas—, la demanda respondió principalmente a estímulos concretos y fechas específicas.
En ese sentido, los eventos volvieron a cumplir un rol clave como dinamizadores de la actividad. Las distintas propuestas desarrolladas durante la temporada generaron picos puntuales de ocupación y reafirmaron que el turista responde cuando existen iniciativas innovadoras y convocantes.
A ello se sumaron varios días de condiciones climáticas adversas que impactaron en el movimiento diario y en el consumo vinculado a actividades al aire libre. Además, se observó un visitante que administra su presupuesto con mayor cautela, priorizando determinadas experiencias y moderando el gasto en servicios complementarios.
Competencia informal, una preocupación vigente
Otro de los puntos señalados en el balance es el crecimiento de la oferta informal de alojamiento, que genera competencia desleal, distorsión de precios y mayores dificultades para sostener márgenes de rentabilidad en el sector formal.
“La ciudad sigue demostrando que es un destino elegido. Sin embargo, el sector formal enfrenta desafíos importantes en materia de rentabilidad y previsibilidad. Necesitamos continuar trabajando de manera articulada para fortalecer a quienes invierten, generan empleo y sostienen la calidad de los servicios turísticos”, expresó la presidenta de ASHOGA, Carolina Sacilotto.




