Una de las construcciones más emblemáticas vinculadas a la vida y obra del Santo Cura Brochero está siendo recuperada en la localidad de Panaholma. Tras décadas de abandono, el predio comenzó un proceso de revalorización integral y pronto se convertirá en un nuevo y atractivo hito para el turismo religioso en todo el valle de Traslasierra.
Se trata del antiguo casco de estancia donde José Gabriel Brochero solía detenerse a descansar durante sus extenuantes recorridos evangelizadores y sociales por la región. La vivienda pertenecía originariamente a Erasmo y Zoraida Recalde, una familia muy cercana y de profunda confianza del sacerdote cordobés.
El rincón de una foto histórica que llegó al Vaticano
El lugar atesora un valor histórico y patrimonial excepcional para la fe y la cultura de la provincia. Frente a las características columnas cilíndricas de la vivienda se tomó, de hecho, una de las fotografías más icónicas y difundidas del «cura gaucho»: aquella donde se lo ve montado sobre su mula, vistiendo su clásico poncho y sosteniendo un cigarro. Esa mismísima imagen cobró trascendencia mundial al ser exhibida de manera oficial en el Vaticano durante la emotiva ceremonia de su canonización, el 16 de octubre de 2016.
Las antiguas columnas de ladrillos curvos, que representaron toda una innovación arquitectónica para la época, todavía siguen en pie. Hoy se erigen como testigos silenciosos de una época dorada y de una historia que marcó a fuego el desarrollo de Panaholma y las Sierras Grandes.
Un nuevo parque temático para el «Camino de Brochero»
La ambiciosa obra de rescate arquitectónico no solo frenará el deterioro del inmueble, sino que lo integrará de forma activa a los circuitos turísticos provinciales. El proyecto contempla la restauración total de las ruinas históricas, la construcción de infraestructura y servicios esenciales para los visitantes, y la creación de un pequeño parque temático dedicado exclusivamente a honrar la memoria del santo. De esta manera, el predio pasará a formar parte oficial del circuito denominado «El Camino de Brochero».
Es importante recordar que el impacto del Cura Brochero en Panaholma fue integral. El sacerdote no solo frecuentaba esta estancia para reponer energías, sino que participó activamente en la planificación urbana inicial del pueblo, impulsó la apertura de caminos fundamentales, el diseño de acequias para el manejo del agua y la construcción de la propia capilla local.
Con esta obra, la región no solo suma un punto de interés turístico, sino que rescata su patrimonio, su identidad y su memoria histórica para las futuras generaciones.





