El drama del futbolista cordobés Lucas Trejo tras el devastador terremoto en Venezuela sumó un capítulo de profundo dolor. Su hermana, Karen Trejo, rompió el silencio en diálogo con el medio cordobés El Doce y describió las horas más desgarradoras de la familia, confirmando el estado de shock absoluto en el que se encuentra el defensor tras el hallazgo sin vida de su esposa, Yanina Maranella (36), y sus pequeños hijos, Aarón (7) y Ainhoa (5).
«Sacó escombro por escombro con sus manos»
Karen reveló que la comunicación con su hermano fue prácticamente nula durante los días de búsqueda debido al nivel de desesperación del futbolista. “Hablamos una sola vez con Lucas en estos días. Lucas nunca pudo tener su teléfono porque estuvo sacando escombro por escombro y no pudimos hablar con él”, relató con profunda angustia. El trágico desenlace les llegó a través de un grupo de WhatsApp integrado por los propios compañeros de plantel del Club Sport Marítimo de La Guaira, quienes acompañaban a Trejo en el lugar del colapso.
El pedido desesperado de la familia: «Necesitamos que viajen ya»
La mayor preocupación de sus allegados es la absoluta soledad en la que el jugador enfrenta el duelo en territorio caribeño. “A Lucas lo están sedando porque está muy mal y no tiene ningún familiar allá”, suplicó Karen, remarcando la urgencia de agilizar los traslados desde Argentina hacia Venezuela para contenerlo en las horas previas a la cremación de los restos. “Lucas necesita sí o sí a su familia allá. Tienen que darle los cuerpos de sus hijos y su esposa y venirse de nuevo para Argentina”, reclamó.
La situación logística se volvió sumamente compleja en medio de la catástrofe. Karen detalló que inicialmente se había gestionado un pasaje de urgencia para José, el padre de Lucas (quien padece las secuelas de una parálisis facial reciente). Sin embargo, el hombre sufrió una descompensación médica el sábado por los nervios, por lo que la familia decidió bajarlo del vuelo ya que no estaba en condiciones de viajar ni de sostener un teléfono. Ante esto, se reestructuró la comitiva de urgencia para enviar a un primo y a un acompañante familiar directo para que actúen como sostén.





