Equiehen Beach, Francia. El peligro de las rutas migratorias clandestinas volvió a quedar en evidencia este jueves con un trágico balance en las costas del norte de Francia. Al menos cuatro personas —dos hombres y dos mujeres— fallecieron mientras intentaban abordar una embarcación precaria para cruzar hacia el Reino Unido, según confirmaron las autoridades locales.
El prefecto de la región de Pas-de-Calais, François-Xavier Lauch, informó que un total de 38 migrantes lograron ser rescatados de las aguas, aunque uno de ellos debió ser trasladado de urgencia debido a su delicado estado de salud. Las tareas de auxilio se centraron en la playa de Equihen, una zona de dunas y bosques utilizada frecuentemente por quienes esperan el momento propicio para lanzarse al mar.
El peligro de los «botes taxi»
De acuerdo con la investigación preliminar, las víctimas fueron arrastradas por fuertes corrientes marinas cuando intentaban subir a un «bote taxi». Este término, empleado por las fuerzas de seguridad, refiere a embarcaciones motorizadas —generalmente inflables— enviadas por traficantes de personas. A diferencia de otros métodos, estos botes parten vacíos desde puntos alejados y recogen a los migrantes en encuentros pactados a lo largo de la costa.
La dinámica del cruce es extremadamente riesgosa. Dependiendo de la marea, los migrantes deben adentrarse en el mar con el agua hasta el torso, cargando a veces a niños en hombros. El esfuerzo por subir a los botes en zonas profundas incrementa el riesgo de perder el equilibrio y ser arrastrados por el oleaje.
A pesar de las patrullas policiales en vehículos todo terreno y desde antiguos búnkeres de la Segunda Guerra Mundial, la extensión de las playas dificulta el control total de los intentos de salida.
Cifras en aumento
El incidente de este jueves no es un hecho aislado. La presión migratoria en la zona se ha intensificado en la última semana.
El miércoles, las autoridades francesas rescataron a 102 personas en dos operativos distintos. La semana pasada, otras dos personas perdieron la vida frente a la costa de Calais.
Organizaciones de derechos humanos advierten que el endurecimiento de los controles policiales en tierra —que incluye la destrucción de botes inflables antes de que toquen el agua— está empujando a los traficantes a utilizar métodos más arriesgados, como estos encuentros en aguas abiertas, lo que eleva drásticamente las probabilidades de ahogamientos y lesiones graves en el Canal.
Fuente: Cadena 3.





