#PhoTortul 3980
“Te están buscando, Matador”
San Juan – R.A.
Mayo de 2026

Después del Monsieur Dakar le toca el turno al segundo retrato. Tras el francés, le toca el #E02 al español Carlos Sainz. Un hombre que no necesita levantar la voz para imponer respeto. Porque hay presencias que entran caminando y ya parecen historia.

Le dicen “El Matador”, pero el apodo engaña un poco. No hay estridencias ni gestos grandilocuentes. Hay algo más silencioso: obsesión, disciplina, perfeccionismo. Un señor que parece medir cada palabra como si fuera una frenada en una curva ciega. Y quizás por eso llegó tan lejos. O tan arriba.

Carlos Sainz no nació exactamente en el barro del rally. Antes había brillado en el squash juvenil español, mientras estudiaba Derecho y empezaba a descubrir que el ruido de los motores iba a poder más que cualquier otro plan. Después vendrían los dos títulos mundiales de Rally (1990 y 1992) con Toyota, 26 victorias en el WRC y una rareza estadística: convertirse también en leyenda del Dakar, esa carrera donde muchos gigantes se rompen. Ganó el Touareg cuatro veces —2010, 2018, 2020 y 2024— y lo hizo con cuatro marcas distintas: Volkswagen, Peugeot, MINI y Audi. Una versatilidad tan improbable que parece inventada.

Pero afuera del casco también hay biografía. Casado desde hace décadas con Reyes Vázquez de Castro, padre de tres hijos y abuelo reciente, el apellido Sainz ya es dinastía: su hijo Carlos heredó el volante y el rigor competitivo, aunque cambió el polvo por el asfalto de la Fórmula 1.

La razón por la que escogí esta foto, con su cara oculta y su mirada perdida en su ‘móvil’ se debe a que al momento de esta fiesta en la rampa, mientras mi ‘cumpa’ Laura Cerezo animaba esta fiesta, este Carlos (padre) estaba viendo #EnVivo la carrera de la F1 donde aquel Carlos (hijo) participaba.

Dicen quienes lo conocen que el viejo Carlos es exigente hasta el extremo, competitivo como pocos y meticuloso al borde de la obsesión. Un tipo de esos que siguen haciendo cuentas mentales incluso cuando la carrera ya terminó.

Y aquí está, en San Juan, sin el rugido del motor. El Matador. El hombre de los desiertos. Detenido unos minutos con el celu entre sus manos, las mismas que minutos después agarrarán el fibrón de los autógrafos. Es como si la leyenda, por un ratito, decidiera bajar del auto y mezclarse con el polvo de la gente.

#DR40
#CarlosSainz
#Dakar