En 2014, con un operativo que tuvo cobertura mediática provincial y nacional, hizo su entrada triunfal a la ciudad la cosechadora de algas que venía a colaborar con la erradicación de un problema histórico de la ciudad.

En aquella oportunidad, un amparo ambiental presentado por una asociación civil movilizó al poder político que presentó esta novedad: una cosechadora que levantaba y se llevaba algas y plantas acuáticas de la superficie del lago San Roque.

La eutroficación del embalse produce la proliferación de las cianobacterias que en diversas condiciones climáticas explotan produciendo un olor nauseabundo y un espectáculo desagradable a la vista. En algunos casos, esa falta de oxígeno genera mortandad de peces. El peor escenario de bloom de algas se dio en 2017, el año que marcó un antes y un después en el abordaje de este tema por parte de los Gobiernos provincial y local.

De hecho el tema fue motivo de peleas políticas y de un fuerte enfrentamiento en la primera parte del gobierno de Martín Llaryora y la vuelta de Esteban Avilés al municipio.

Ahora, las aguas siguen turbias pero los cruces se calmaron, al menos por el momento.

La llegada de la cosechadora en imágenes de Carlos Paz Vivo: 

Dónde está la cosechadora 

La famosa cosechadora de algas fue a parar a la isla Crisol y a los espejos de agua que embellecen el Parque Sarmiento en la capital provincial.

El municipio de Córdoba, a cargo de la manutención del parque, lleva adelante una tarea de limpieza permanente del lago que está ubicado en espacio verde más importante de la capital provincial.

En cuanto al funcionamiento de la cosechadora, la ficha técnica dice que la máquina opera como una pala frontal con cuchillas, cortando las algas y recolectando residuos sólidos flotantes.

Por estos días, en el San Roque funcionan los camiones extractores que sacan las algas en sus depósitos.