Con apenas 14 años llegó al club y, después de un recorrido largo y silencioso por divisiones juveniles, Agustín Falcón acaba de dar uno de los pasos más importantes de su carrera: firmar su primer contrato profesional, en Belgrano.

“Para firmar contrato es un proceso largo y todo depende de cómo el club te vea en los años de juveniles”, explica. Tras una gran temporada, la oportunidad finalmente apareció: “Por suerte tuve un buen año y el club me dio la chance de hacerme contrato”.

Su historia con la pelota empezó mucho antes, acá en Carlos Paz, cuando el fútbol era puro disfrute y amistad. “Me acuerdo de los torneos que se hacían en la costanera y que siempre iba a jugar con amigos”, remarca. Su paso por la ya extinta escuelita de River en la ciudad y otros espacios de formación hasta su arribo al club de Alberdi, aún vuelven a su memoria.

“Mis dos pilares siempre fueron mi mamá y mi hermana, sin ellas no era posible todo esto”

Lo más valioso es que muchos de aquellos compañeros siguen estando presentes: “Con los chicos que iba siguen siendo mis amigos hoy en día”, cuenta, marcando que el fútbol no solo forma jugadores, sino vínculos que perduran.

El camino al profesionalismo, claro, también tuvo costos. Vivir en la pensión de Belgrano significó dejar cosas importantes en el camino, admite. Entre ellas, no poder terminar el secundario en el IESS junto a sus amigos o perderse cumpleaños y momentos familiares.

Hoy, con el contrato firmado, Agustín mira hacia atrás y tiene claro quiénes fueron fundamentales. “Mis dos pilares siempre fueron mi mamá y mi hermana, sin ellas no era posible todo esto. Me costó es estar lejos de casa porque siempre fuimos muy unidos”, afirma. Aún así, no duda en que valió la pena todo ese esfuerzo.

A eso suma a sus amigos de Carlos Paz, los de la pensión y a cada persona que conoció en el recorrido: “Todas las personas de las escuelitas de fútbol, el Azzurro y Belgrano tienen una gran importancia para que hoy yo sea profesional”.

Agustín Falcón, una historia de sacrificio, afectos y constancia que recién empieza a escribirse; con el número 45 en su casaca para esta pretemporada 2026 y bajo las órdenes de Ricardo Zielinski, el carlospacense ahora sueña con su debut en Primera.