Silvina, una repostera artesanal, compartió el desopilante chat con el cordobés. El cantante le encargó una merienda especial antes de viajar para sorprender a su pareja y a las hijas de la artista.

En tiempos donde las redes sociales suelen ser un terreno de perfiles falsos y parodias, encontrarse con el verdadero protagonista detrás de un usuario famoso puede generar un choque de realidad difícil de procesar. Eso fue exactamente lo que le ocurrió a Silvina, una emprendedora gastronómica conocida por sus “pepas XL”, quien vivió un intercambio inolvidable con el cantante cordobés Luck Ra.

La historia comenzó con un mensaje directo que dejó a la mujer sin palabras. El artista le encargó una tanda de sus famosas cookies para compartir un momento especial. Sin embargo, la desconfianza ganó la partida inicialmente. “¿Es joda tu mensaje? ¿O sos el real?”, le preguntó Silvina sin filtros, temiendo ser víctima de una broma.

La respuesta de Luck Ra, fiel a su frescura habitual, no tardó en llegar: “Que yo sepa creo que soy real”. Para terminar de convencer a la repostera, el músico le envió una selfie casera desde un aeropuerto, con gorro piluso y pulgar arriba, confirmando que el pedido de dulces era, efectivamente, para él.

Merienda en familia y dedicación

Lo que más conmovió a los usuarios de redes sociales no fue solo la compra, sino el trasfondo del pedido. Según relató la emprendedora, el cordobés no estaba simplemente comprando comida, sino planificando un reencuentro familiar.

Luck Ra llamó a Silvina antes de subirse al avión en Córdoba porque quería asegurarse de que, al aterrizar, las pepas XL estuvieran listas para llevar a la casa de La Joaqui.

El plan era simple pero lleno de amor: compartir unos mates y una merienda con la cantante y sus dos hijas. “Antes de despegar ya estaba organizando la merienda”, contó Silvina a los medios, todavía sorprendida por la calidez del artista.

Un romance que suma seguidores

La anécdota se volvió viral rápidamente, acumulando miles de “likes” y comentarios que celebran la relación entre los músicos.

Lejos de los flashes y el glamour de las entregas de premios, la imagen que quedó en el aire fue la de un momento cotidiano: una bolsa de galletitas artesanales, el termo listo y la complicidad de una de las parejas más queridas del país disfrutando de la sencillez del hogar.