Este viernes 10 de abril de 2026, la humanidad dio un paso decisivo hacia su regreso definitivo a la Luna.

Tras 10 días en el espacio profundo, la cápsula Orion de la misión Artemis II amerizó a las 20:07 (hora del este) en las aguas del Océano Pacífico, cerca de la costa de San Diego.

Con el despliegue de sus paracaídas y un descenso perfecto, se puso fin al primer viaje tripulado a las cercanías de la Luna desde que finalizara el programa Apolo en 1972.

Héroes del espacio profundo

La tripulación, comandada por Reid Wiseman, junto a Victor Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen, informó encontrarse en perfecto estado de salud inmediatamente después del impacto con el agua.

La misión no solo fue un éxito técnico, sino que rompió barreras sociales e históricas: Glover se convirtió en el primer hombre negro en orbitar la Luna, Koch en la primera mujer y Hansen en el primer astronauta de Canadá en realizar esta travesía.

Récords y descubrimientos en el lado oculto

Durante la misión, los astronautas superaron el récord de distancia establecido por el Apolo 13 en 1970, alejándose a más de 252.000 millas de la Tierra. Este viaje permitió a los ojos humanos observar por primera vez zonas de la cara oculta de la Luna que permanecieron en sombras durante las misiones de los años 70. Además, la tripulación fue testigo de un impresionante eclipse solar de 53 minutos desde una perspectiva privilegiada.

El camino hacia la superficie lunar

Aunque el viaje no estuvo exento de pequeños contratiempos, como fallos en las comunicaciones y problemas técnicos con el inodoro de la cápsula, la NASA confirmó que los sistemas críticos de soporte vital y propulsión funcionaron según lo previsto. Este éxito rotundo despeja el camino para la futura misión Artemis III, que buscará llevar nuevamente a seres humanos a pisar la superficie lunar. Tras el rescate por parte de la Armada de los Estados Unidos, los astronautas serán trasladados al Centro Espacial Johnson en Houston este sábado.