Carlos Paz y Margarita Avanzatto.

En un nuevo aniversario de la ciudad, el prestigioso historiador y profesor Raúl Sánchez —quien coordinó los festejos del Centenario en 2013— propone una mirada profunda sobre cómo un rompecabezas de estancias y loteos independientes se transformó en la urbe que hoy conocemos.

El 16 de julio no es una fecha más: evoca procesiones, desfiles y el reconocimiento a Carlos Nicandro Paz. Sin embargo, para los historiadores locales, la efeméride abre una ventana a debates apasionantes sobre el verdadero origen de la ciudad.

En diálogo con Carlos Paz Vivo, el profesor e historiador Raúl Sánchez desmenuza los mitos de la «fundación», explica la mutación geográfica de la Villa y analiza el choque de corrientes históricas que hoy discuten si el festejo debe mantenerse en julio o mudarse a noviembre.

Un rompecabezas geográfico: la unión de loteos independientes

Para entender la Carlos Paz de hoy, Sánchez invita a mirar el mapa retrospectivo. Lo que hoy consolidamos bajo un mismo ejido municipal, durante décadas funcionó como un conjunto de piezas totalmente autónomas.

«Yo nací en un lugar que en ese momento no era parte de Villa Carlos Paz: Villa del Lago«, recuerda el historiador. «Ese sector fue un loteo independiente de 1923 que pertenecía a la Estancia Santa Leocadia, comprado por Enrique Zárate, y se desarrolló de forma autónoma. Recién en la década de 1980, con la transformación de los ejidos, se incorporó a la ciudad».

Lo mismo ocurrió con Villa Independencia (un loteo clave de 1928) y el núcleo de la Estancia La Quinta. El ejido original de la Villa era mucho más acotado: comprendía la zona central y del lago, extendiéndose desde el paredón del Dique San Roque hasta el Barrio El Canal hacia el sur. La Carlos Paz actual es, en realidad, la fusión de todos esos aglomerados.

«¿Fundación o nacimiento urbano?»: el debate detrás del 16 de julio

Sánchez, quien tuvo la enorme responsabilidad de coordinar las actividades del Centenario de la ciudad en 2013, revela un detalle metodológico clave de su gestión: «Yo no hablaba de fundación; me ocupaba de que toda la información oficial dijera ‘origen urbano'».

¿Por qué esta distinción? Porque Carlos Paz no cuenta con un acta o un momento fundacional tradicional. La fecha del 16 de julio de 1913 quedó institucionalizada recién en la década de 1990, bajo la gestión del entonces intendente Carlos Felpeto, tras un riguroso estudio de los historiadores Edgardo Tantera y Carlos Cabral, con el aval de la Junta de Historia de Córdoba.

Aquel decreto se sostuvo sobre dos hitos fundamentales:

  1. El primer plano de calles que mandó a realizar Carlos Nicandro Paz sobre el núcleo central de la actual ciudad.
  2. La primera manifestación popular colectiva registrada en la antigua aldea: la fiesta patronal en honor a Nuestra Señora del Carmen.

«La discusión va a estar siempre porque, al no haber un acto fundacional protocolar, siempre habrá corrientes históricas que pongan en cuestión la fecha», señala Sánchez.

La pulseada por el 4 de noviembre

Actualmente, existe una corriente —que cuenta con el aval de la gestión municipal— que busca dar mayor centralidad al 4 de noviembre, fecha de nacimiento de Carlos Nicandro Paz, declarada como el Día de la Identidad Carlospacense. Este hito fue impulsado originalmente por el recordado periodista Ernesto «Indio» Montesinos.

«Las corrientes históricas siempre intentan ejercer su influencia sobre quienes toman las decisiones políticas a través de ordenanzas. Hoy se está buscando crear un consenso en torno al 4 de noviembre. Como historiador que trabaja con procesos estructurales, me mantengo al margen de la disputa de fechas, pero respeto profundamente ambas posturas», reflexiona el profesor.

1900-1925: El fin de las estancias y la llegada del turismo y el automóvil

Más allá de los días y los meses en el calendario, Sánchez destaca que el verdadero nacimiento de Carlos Paz se produjo en el primer cuarto del siglo XX, impulsado por un cambio de paradigma económico y social que afectó a todas las sierras de Córdoba.

  • La crisis del modelo rural: Hacia principios de siglo, el modelo agropecuario nacional se concentró firmemente en la pampa húmeda. La rentabilidad de las estancias ganaderas de las sierras comenzó a caer notablemente, obligando a los terratenientes a buscar nuevos usos para la tierra.
  • La influencia de la Córdoba metropolitana: La capital provincial empezó a expandirse e influir en su periferia, generando una población con deseos y recursos para veranear en las sierras.
  • La revolución del transporte: Dos factores aceleraron la conectividad. Por un lado, el tendido del ferrocarril hacia el norte de Punilla; por el otro, la popularización del automóvil a partir de 1910. Esto revalorizó el trazado de la Ruta 20 (hacia el oeste) y el histórico Camino de las Altas Cumbres.

«Todo este combo dio paso a la urbanización, al fraccionamiento de tierras y al negocio inmobiliario, acompañados por actividades complementarias como la minería y pequeños emprendimientos fabriles. Así se gestó la base de lo que hoy es Punilla: una gran ‘ciudad lineal’ con centros, periferias y zonas rurales», concluye Sánchez.

La historia, dinámica por definición, sigue escribiéndose. A 113 años de aquellos primeros trazos sobre la tierra que delineó Carlos Nicandro Paz, el debate sobre el pasado de la Villa sigue tan vivo como su propio presente.