En medio de la angustia que mantuvo en vilo a toda Córdoba, finalmente llegó el alivio: Esmeralda, la pequeña de 2 años desaparecida en Cosquín, fue encontrada sana y salva. Y quienes la ubicaron en un descampado que ya había sido rastrillado con anterioridad fueron dos efectivos del Escuadrón Motorizado Enduro de Punilla Norte.

Se trata del sargento Franco Cabrera y el agente Lucas Badra, quienes protagonizaron el hallazgo cerca del mediodía en un predio distante a más de 400 metros del domicilio de la niña.

Según se informó oficialmente, ambos policías debían salir de franco a las 6 de la mañana, pero tomaron una decisión que terminó siendo clave: quedarse y continuar con el rastrillaje. Ese compromiso, destacaron desde el Ministerio de Seguridad, fue determinante para dar con la menor.

“Tomaron una decisión que define lo que somos: quedarse, seguir, no abandonar”, resaltó el ministro de Seguridad de la provincia, Juan Pablo Quinteros, en un posteo de la red X, al tiempo que subrayó que la vocación de servicio “fue más allá del deber”.

La intervención de Cabrera y Badra se dio en el marco de un amplio operativo que incluyó a múltiples fuerzas y organismos. En ese sentido, el ministro de Seguridad expresó su “orgullo profundo” por la labor de la Policía de Córdoba y agradeció el trabajo articulado con Bomberos Voluntarios, el Ejército Argentino, Gendarmería Nacional, DUAR, ETER, ETAC y la Guardia Local de Prevención y Convivencia de Cosquín.

“La intervención inmediata y el trabajo coordinado fueron claves para este desenlace que hoy nos llena de alivio”, señalaron.

El caso movilizó a cientos de efectivos y voluntarios durante más de 20 horas de búsqueda ininterrumpida, en un despliegue que incluyó tecnología, rastrillajes y controles en toda la zona.

“Cuando todos trabajamos unidos, cuando hay vocación de servicio real, los resultados llegan”, destacaron desde la cartera de Seguridad.