Un ingeniero argentino de 37 años fue hallado sin vida en su departamento ubicado en el exclusivo barrio de Las Tablas, en Madrid. La investigación policial reveló que fue atacado con un arma blanca y recibió 13 puñaladas. El presunto homicida, un hombre de 65 años, se quitó la vida al día siguiente.
El hecho salió a la luz cuando la Policía Nacional ingresó al sexto piso de un edificio ubicado en la calle de Cirauqui, alertada por los vecinos debido a un fuerte olor químico proveniente del domicilio. El hombre fue asesinado el martes 14 de julio de 2026.
Al entrar a la vivienda, los efectivos encontraron el cuerpo sin vida de Facundo Rico en la cocina. El informe preliminar indicó que presentaba múltiples heridas de arma blanca en el abdomen, la espalda y el omóplato, totalizando 13 puñaladas.
Quién era Facundo Rico: trayectoria y perfil profesional
Rico, quien contaba con nacionalidad española, llevaba más de diez años radicado en España, habiendo vivido previamente en la comunidad autónoma de Extremadura. Hacía unos tres o cuatro años se había mudado al departamento donde ocurrió el crimen, aunque era una figura poco conocida por los vecinos debido a sus constantes viajes por motivos laborales.
En el plano académico, el ingeniero había completado dos másteres y un doctorado en la Universidad Complutense de Madrid, especializándose en la optimización de la limpieza de plantas fotovoltaicas dentro del campo de las energías renovables. Su carrera profesional lo llevó a desempeñarse como responsable de proyectos en diversos países, incluyendo Uzbekistán, lo que le permitía mantener un estilo de vida acomodado.
El móvil del crimen y el desenlace del agresor
De acuerdo con la información recubierta en la causa, el presunto autor del crimen fue identificado como Alberto, un hombre de 65 años que albergaba sospechas de que su esposa mantenía una relación con el ingeniero argentino.
La situación escaló hasta la violencia cuando ambos hombres se enfrentaron directamente en el interior de la vivienda de Rico, desencadenando el ataque mortal. Tras cometer el asesinato, el agresor huyó del lugar —llegando a cruzarse con el portero del edificio— y se dirigió a su domicilio en la localidad de La Adrada, en Ávila, donde finalmente se suicidó al día siguiente.





