Desde el balcón central de la Basílica de San Pedro, el Papa León XIV pronunció este domingo su tradicional mensaje Urbi et Orbi ante más de sesenta mil fieles. Con una voz firme pero cargada de gravedad, el Pontífice imploró por una conversión a la paz en un mundo que, según denunció, se ha acostumbrado peligrosamente a la violencia y a la muerte de miles de personas.
Vestido con la muceta roja que le obsequió el Patriarca Bartolomé, León XIV lanzó un llamado directo a quienes tienen el poder de decidir sobre los conflictos bélicos. Exclamó que quienes empuñan las armas deben deponerlas y que aquellos con el poder de desatar guerras deben elegir la paz. El Papa enfatizó que la verdadera paz no se forja mediante la dominación o la fuerza, sino a través del encuentro y el diálogo genuino que nace desde la transformación del corazón.
Retomando el legado de Francisco, el actual Pontífice advirtió sobre el riesgo de la indiferencia. Lamentó que la sociedad se haya resignado a los conflictos y a sus repercusiones económicas y sociales, volviéndose insensible ante el drama humano. Señaló con dureza que nos estamos acostumbrando a la violencia y que la victoria de Cristo sobre la muerte debe ser la guía definitiva para rechazar el instinto de venganza en favor del bien común.
Como medida concreta para mantener la guardia alta frente al drama de la guerra, el Papa realizó una invitación especial para una Vigilia de Oración por la Paz que se llevará a cabo en la Basílica de San Pedro el próximo sábado once de abril. Este evento busca dar continuidad a la jornada de oración realizada en octubre pasado y pretende ser un espacio de reflexión profunda para promover una fuerza no violenta que logre generar relaciones respetuosas entre individuos y naciones.




