El contador público que en marzo último regresó de los Estados Unidos y asistió a la fiesta de 15 años de su prima en el partido bonaerense de Moreno, donde contagió de coronavirus a 17 personas, entre ellas a su propio abuelo, que finalmente murió, fue procesado hoy aunque sin prisión preventiva por la Justicia Federal de Morón.
Se trata de Eric Luciano Torales Pereyra (24), a quien el juez Néstor Barral consideró autor del delito de “propagación de enfermedad peligrosa y contagiosa culposa agravada por el resultado enfermedad y muerte”, que prevé hasta 5 años de prisión, según el fallo al que accedió Télam.
El magistrado ordenó además trabar un embargo de 50 millones de pesos sobre los bienes de Torales y dispuso también su inmediata libertad, ya que estaba bajo arresto domiciliario.
Si bien el fiscal del caso, Santiago Marquevich, había acusado al contador de homicidio culposo, para el juez el delito cometido debe encuadrarse en la violación al artículo 203 del Código que rige sobre la pandemia, con el agravante de la muerte de su abuelo y el de haber enfermado a otras personas.
“No quedan dudas que el comportamiento de Torales resultó un peligro para la salud pública -bien jurídico protegido-, a punto tal que produjo un daño concreto en la salud de varias personas”, afirmó el juez en su fallo de 23 páginas.
Y continuó: “la actitud adoptada por Torales al concurrir a la fiesta de cumpleaños de quince de su prima -a la que fueron más de cien personas-, cuando existía una norma que lo obligaba a estar aislado y no tener contacto con otros individuos, no deja dudas de que propagó la enfermedad que posteriormente se le diagnosticó”.
Para el magistrado, “no existe objeción alguna para afirmar que el imputado violó de manera imprudente las disposiciones que se encontraban vigentes y que habían sido adoptadas el día 12 de marzo de 2020”, cuando el Poder Ejecutivo dispuso que aquellas personas que habían viajado a zonas afectadas por la circulación de la Covid-19 debían permanecer en aislamiento preventivo por 14 días.
Y sostuvo que el acusado “realizó una acción de la que claramente debía abstenerse, aun cuando pudo haber creído que no se produciría la propagación de la enfermedad”.
Indagatoria por videoconferencia
Si bien en su indagatoria por videoconferencia el acusado se negó a declarar ante el fiscal, sí ratificó un escrito presentado por su abogado Guillermo Tiscornia en el que afirmó que él decidió ir a la fiesta de 15 de su prima porque este tipo de eventos tenía “un significado afectivo muy especial” y “porque constituía algo “único e irrepetible”.
También señaló que al momento de concurrir a la fiesta “se sentía en perfecto estado de salud” y que “fue en los días sucesivos cuando comenzó a tener fiebre y, siguiendo el protocolo del caso, hizo la consulta médica y fue internado en una Clínica Privada de la Capital Federal”.
Según el acusado, “el 20 de marzo recibió la notificación de que era portador del coronavirus y el 23 se le dio alta médica, con estricta obligación de cuarentena en su domicilio particular, lo cual cumplió rigurosamente”.
“Nunca jamás, hubiese imaginado que podría resultar ser portador del virus; y menos podría decirse que tuve la menor intención de contagiar absolutamente a nadie; y menos a un a personas que forman parte de mi entorno familiar”, aseguró.





