Por Sergio Chalub. Michelle Robinson Obama llegó a tener una popularidad mayor que la de su marido, el dos veces presidente de Estados Unidos, Barack Obama (2009-2017).

Michelle creció en una barriada conocida como South Side, en Chicago, un centro vital de la cultura afroamericana.

Su madre, Marian, era ama de casa, y su padre, Frasier Robinson, trabajador de la planta purificadora de agua.

La familia hizo lo posible para que la niña, con cualidades que excedían lo normal, ingresara a un colegio especial.

En la casa familiar no sobraba nada, incluido el espacio para estudiar; era un departamento de una habitación en donde vivían ella, su hermano y sus padres.

Al tiempo, la joven se graduó 𝑚𝑎𝑔𝑛𝑎 𝑐𝑢𝑚 𝑙𝑎𝑢𝑑𝑒 -con todos los honores- en Sociología.

La mujer del candidato seguramente ayudó a su marido en caudal de votos. La llamaban “la que cierra el debate” por su capacidad de persuación.

En uno de sus mensajes, Michelle Obama instó al auditorio: “No pueden dar por sentadas sus libertades. Al igual que las generaciones que los precedieron, deben hacer su parte para preservarlas y protegerlas”.

Donald Trump hace días posteó un video en el que ella y su marido aparecen representados como simios. Durante la campaña en las elecciones de 2008, Trump repetía falsamente que Barack Obama no había nacido en Estados Unidos.

Michelle Robinson Obama escribió una autobiografía, Becoming (Convertirse). Fue exito editorial, que iluminó una serie documental emitida en Netflix.