Por Sergio Chalub. La ambición sin freno la llevó a una decadencia insospechada.
Jasveen es popularmente conocida como «la Reina de la Ketamina», un poderoso sedante también utilizado por su efecto alucinógeno.
La muchacha recibió una crianza acomodada. Tuvo una educación ventajosa que le favoreció desarrollar su talento para la vida social.
Quienes compartieron la noche de Los Angeles con ella, recuerdan que estaba muy metida en la escena de la música dance.
Vivía en una suerte de escondite. Un departamento en North Hollywood, vecindario caracterizado por sus estudios de grabación, teatros y galerías de arte.
La fortuna de la que gozó hasta estos días podría desvanecerse en pocos días, si es encontrada culpable de haberle vendido una dosis mortal de ketamina al actor Matthew Perry, estrella de la serie Friends.
Jasvenn tomaba el té en un lujoso hotel de Japón, disfrutaba de un cóctel al lado de una piscina en México, mostraba sus atributos junto a una amiga en una pista de baile, días después de que el actor fue encontrado boca abajo en la bañera de su casa, en Los Ángeles.





