Un tiroteo masivo en el estado de Mississippi dejó seis personas muertas, entre ellas una niña de 7 años, mientras que en Minneapolis miles de personas se movilizaron en protesta tras la muerte de una mujer a manos de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Ambos hechos reavivan el debate en Estados Unidos sobre violencia armada, uso de la fuerza por parte de autoridades y el rol de las políticas de seguridad.
Sangre en el corazón de Mississippi
Un hombre de 24 años fue detenido en Clay County, Mississippi, acusado de una serie de disparos letales que terminaron con la vida de seis personas en tres ubicaciones diferentes. Entre las víctimas se encontraba una menor de 7 años.
Según el sheriff del condado, los hechos ocurrieron en la noche del viernes en varias viviendas rurales de Cedarbluff, al oeste de West Point. Las víctimas eran en su mayoría familiares del presunto autor de los disparos.
Las autoridades identificaron al sospechoso como Daricka M. Moore, quien fue arrestado sin incidentes tras una búsqueda policial. Está acusado de seis cargos de asesinato en primer grado, que podrían ser elevados a cargo de asesinato capital conforme avance la investigación y se determine el móvil de los hechos.
“El jefe de policía dijo que no puede imaginar qué motivo podría tener alguien para matar a una niña de 7 años”, destacó la fiscalía, mientras que la comunidad permanece en estado de shock y dolor.
Este episodio se suma a la larga lista de tiroteos masivos que ocurren con frecuencia en Estados Unidos, donde la violencia con armas de fuego es un problema persistente y ha generado debates intensos sobre la necesidad de controles más estrictos y políticas de prevención más efectivas.
Protestas en Minneapolis
Mientras el país se daba por enterado del trágico tiroteo en Mississippi, Minneapolis y otras ciudades estadounidenses vivieron una jornada de movilizaciones masivas en respuesta a la muerte de una mujer a manos de un agente de ICE.
La víctima, identificada en reportes como Renée Good, de 37 años, fue balaceada por un agente federal durante una operación de inmigración. Según familiares y testigos, el operativo escaló rápidamente y resultó en el uso letal de la fuerza, aunque las autoridades federales sostienen que el agente actuó en defensa propia.
La muerte de Good —quien acababa de dejar a su hijo en la escuela el día del incidente— desató manifestaciones en más de 1.000 lugares del país bajo la consigna “ICE Out For Good”, pidiendo la disolución del ICE y justicia para la familia.





