En una entrevista cargada de reflexión y advertencias para las familias, la psicopedagoga Ana María Tallar analizó el complejo escenario que atraviesan los adolescentes hoy. El tema es el abordaje central del podcast Una de Cal de este martes.
Tras la reciente tragedia escolar en Santa Fe, Tallar subrayó que estas situaciones “sumamente silentes” exigen un cambio de paradigma: pasar del individualismo a la construcción de una verdadera comunidad de cuidado.
Señales de alerta y el “romper el silencio”
Tallar, quien forma parte del equipo de trabajo en este tipo de abordajes del IESS, explicó que los pedidos de ayuda no siempre son directos.
A veces aparecen como cambios repentinos de conducta, aislamiento, inhibición o expresiones de “vacío”. Sin embargo, advirtió sobre un fenómeno creciente: los mensajes en redes sociales.
“A veces los chicos anuncian en sus estados de WhatsApp o en TikTok que su vida no tiene sentido o incluso ponen fecha en el calendario. Es fundamental que los adultos supervisen, sin ser policías, pero entendiendo que el mundo virtual es devastadoramente real para ellos”.
El rol de las familias y el “no te metas”
La especialista fue categórica respecto a la intervención de los padres:
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Grupos de WhatsApp: Instó a los adultos a involucrarse y hablar si ven algo extraño, más allá de que el problema no afecte a su propio hijo.
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La trampa del “buchón”: “Debemos garantizarles a los chicos que pedir ayuda no es ser buchón, sino salvar una vida. Hay que romper con la teoría del ‘no te metas’ porque en estos casos, el que no se mete, deja a un chico solo”.
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Puente con la escuela: Destacó la necesidad de que la familia y la escuela trabajen juntas. “Nadie tiene la intención de no ayudar, pero si la ayuda no llega de inmediato, hay que volver a pedirla”.
Bullying: el agresor también sufre
Sobre el acoso escolar, Tallar recordó que todos los involucrados necesitan ayuda: el agredido, los testigos que validan con su silencio y también el agresor. “Un chico que agrede sistemáticamente tiene un problema; quizás sufrió maltrato antes o está llamando la atención de una manera desesperada. La familia del agresor también debe hacerse responsable”.
La “epidemia silenciosa” del suicidio
Al abordar las preocupantes estadísticas de suicidio adolescente en Córdoba, la psicopedagoga señaló una causa profunda: la soledad subjetiva.
“Vemos a los chicos muy solos, sosteniendo problemáticas familiares como si fueran adultos. Están resolviendo conflictos de sus padres y eso impacta de una manera muy fuerte. Necesitan adultos que pongan límites desde el amor y el cuidado, no adultos que tengan miedo de que sus hijos los dejen de querer”.
Finalmente, Tallar hizo un llamado a las instituciones de Villa Carlos Paz y la región para fortalecer el trabajo en red. “Una vez que el chico pide ayuda y somos capaces de escucharlo, se abre un camino. El problema es cuando no llegamos porque no supimos ver las señales”.




