El reciente ataque en una escuela secundaria de San Cristóbal, Santa Fe, donde un alumno de 15 años mató a un compañero e hirió a otros dos, reabrió las heridas de Mariela Flores, madre de Joaquín Sperani, el adolescente asesinado en Laboulaye en 2023. En una entrevista conmovedora que concedió a Una de Cal, Mariela relató que la noticia la llevó inmediatamente a revivir el dolor de la pérdida de su hijo: “Mandaron a su hijo a la escuela y hoy lo tienen dentro de un cajón”.
Mariela destacó que, al igual que en el caso de Joaquín, en San Cristóbal se percibe una clara premeditación. Señaló que estas mentes no actúan al azar, sino que planean sus actos durante semanas.
Además, lanzó una dura crítica al sistema educativo, afirmando que las instituciones no están preparadas para gestionar el duelo ni para detectar la violencia emocional que los jóvenes llevan a las aulas. “A las escuelas hay que cuidarlas no solo físicamente, sino también emocionalmente”, enfatizó.
Respecto a la baja de la edad de imputabilidad, Mariela se mostró conforme con el avance legislativo —que en Córdoba incluirá la “Ley Joaquín”—, aunque lamentó la lentitud del sistema. Explicó que, debido a los plazos de vigencia, es probable que el agresor de San Cristóbal no sea alcanzado por la nueva normativa, quedando el caso en una situación de impunidad similar a la de su hijo. Finalmente, reafirmó su postura sobre la responsabilidad juvenil: “Mis hijos deben hacerse responsables de sus actos; uno como papá debe hacer cumplir lo que les corresponda”.





