En medio de un nuevo aniversario del inicio de la Guerra de Malvinas, se desató una fuerte polémica política luego de que el ministro de Defensa, Carlos Presti, calificara como “acto de guerra” el hundimiento del ARA General Belgrano.

Las declaraciones generaron rechazo en sectores de la oposición. El diputado socialista Esteban Paulón presentó un proyecto en la Cámara de Diputados en el que expresó su “más enérgico repudio” y reclamó una rectificación pública por parte del funcionario.

El episodio que reavivó el debate ocurrió el 2 de mayo de 1982, cuando el crucero argentino fue atacado por el submarino británico HMS Conqueror por orden de la entonces primera ministra Margaret Thatcher. El hecho dejó 323 muertos y se convirtió en la mayor tragedia naval argentina durante el conflicto.

Durante una entrevista televisiva, Presti sostuvo que el ataque se produjo en un contexto bélico, postura que históricamente han mantenido sectores de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, para parte de la dirigencia política y especialistas, el hundimiento constituye un crimen de guerra, al haberse producido fuera de la zona de exclusión establecida por el Reino Unido.

En ese marco, Paulón consideró que los dichos del ministro representan una “ofensa inexcusable” para los familiares de las víctimas y para la sociedad en su conjunto. Además, remarcó que el ataque ocurrió a más de 200 millas de la zona delimitada, lo que refuerza su cuestionamiento.

El legislador, integrante de un espacio opositor al gobierno de Javier Milei, también pidió rendir homenaje a los tripulantes fallecidos “en cumplimiento del deber de defensa de la soberanía nacional” sobre las islas del Atlántico Sur.