¿Qué pasa cuando el desarraigo se choca de frente con la realidad de los que se quedaron? Esa es la premisa de «Made in Lanús», la pieza magistral de Nelly Fernández Tiscornia que, décadas después de su estreno, sigue siendo un espejo visceral de nuestra sociedad.

«Made in Lanús» es la obra que se presenta este viernes 3 y sábado 4 de abril en el Teatro Ciudad de las Artes (Av. Pablo Ricchieri 1955, Córdoba).

Las funciones están programadas para las 21:30 horas en la Sala Mayor. Es una oportunidad única para ver este clásico de Nelly Fernández Tiscornia, que en esta puesta cuenta con un condimento especial: está dirigida por Luis Brandoni, quien fue el protagonista tanto de la obra original como de la emblemática película Made in Argentina.

La historia nos presenta a Mabel y Osvaldo, una pareja que vive en Norteamérica y decide regresar al país tras 10 años de ausencia para asistir al casamiento de un familiar. El reencuentro se produce en la populosa Lanús, en la casa de La Yoli y El Negro (hermano de Mabel), un matrimonio de clase media que pelea el día a día para sobrevivir a las cíclicas crisis económicas argentinas.

Una sorpresa y cuatro posturas ante la vida

Lo que comienza como una reunión cargada de nostalgia y afecto, pronto se transforma en un debate profundo cuando Mabel y su hermano develan una sorpresa. A partir de allí, cada personaje toma una postura distinta:

El desarraigo vs. la permanencia: La comodidad del exterior enfrentada a la lucha constante de «quedarse a remarla».

La nostalgia vs. el progreso: El recuerdo de un país que ya no es, frente a la esperanza de los que construyen sobre lo que queda.

Por qué es una «obra maestra»

A través de momentos entrañables, la obra describe una problemática siempre presente en Argentina: la disyuntiva de irse o quedarse. Con diálogos que van del humor a la angustia más profunda, los personajes no solo hablan entre ellos, sino que le hablan directamente al espectador, cuestionando qué significa realmente «pertenecer» a un lugar.

«Made in Lanús» no es solo una obra de teatro; es una radiografía afectiva de nuestra identidad, donde el asado, el patio y las ausencias se mezclan para contar una historia que todos, de alguna manera, hemos vivido.