La octava luna del Festival Nacional de Folklore de Cosquín quedó grabada para siempre en la memoria de la Plaza Próspero Molina. Bajo una lluvia persistente y con un clima cargado de emoción, Soledad Pastorutti fue la gran protagonista de una jornada inolvidable, con un espectáculo que combinó épica, celebración, invitados de lujo y un cierre profundamente familiar.
“Soy esa niña, soy esa mujer, que no se cansa de aprender”. Tres décadas después de aquel debut que cambió para siempre la historia del festival, la artista de Arequito renovó su vínculo con Cosquín en la 66ª edición, con una presentación que tuvo todos los condimentos: una entrada triunfal desde el cielo, rescates emotivos, cruces generacionales y un final a flor de piel.
“Para mí venir a Cosquín siempre fue como rendir un examen. Esta vez me prometí disfrutar y creo que, a pesar de todo, logramos”, expresó la Sole tras finalizar un show que se extendió por casi tres horas. Una vez más, confirmó su capacidad de reinventarse y sostener, con autenticidad, el lugar que supo construir: la Sole de la gente.
Un comienzo con leyendas y encuentros memorables
Luego del tradicional grito y el Himno a Cosquín, la noche abrió con la presencia de verdaderas leyendas. Los 4 de Córdoba y Por Siempre Tucu compartieron escenario en un espectáculo conjunto repleto de clásicos, que recibió una ovación sostenida de la plaza.
A pesar de algunos problemas de salud, Suna Rocha se entregó por completo e invitó a Juan Iñaki para una versión memorable de El seclanteño. Más tarde, el propio Iñaki protagonizó un destacado regreso al festival tras varios años de ausencia.
La danza, siempre protagonista
La danza volvió a ocupar un lugar central. Yamila Aguado, malambista y Premio Revelación 2025, ofreció una presentación de alto vuelo, en sintonía con la épica de la noche. También brilló la pareja riojana ganadora del Pre Cosquín 2026, integrada por Fabiana González y Darío Flores, con una destacada interpretación de baile tradicional.
Antes de la esperada salida de la Sole, Pablo Lozano y Adrián Maggi aportaron su palabra, logrando que la plaza escuchara atenta en medio de la ansiedad creciente.
Una Sole legendaria y auténtica
“Qué locura que tienen, creo que más que yo. Si ustedes aguantan, nosotros le damos. Feliz de honrar este escenario que tanto me dio”, dijo Soledad tras su sorpresivo descenso desde lo alto, una escena que funcionó como revancha simbólica de aquella recordada bajada con arnés del año 2000.
Bajo una lluvia que nunca cedió, el primer estallido musical llegó con un mix de chacareras (La Olvidada, Somos Nosotros, La Simple), acompañado por palmas, euforia y una plaza completamente entregada.
La dedicatoria a sus hijas en A Donde Vayas marcó uno de los momentos más emotivos, antes de dar paso al bloque #CasaSole, inspirado en el ciclo de sesiones lanzado recientemente en su canal de YouTube.
Invitados, sorpresas y cruces generacionales
La seguidilla de invitados comenzó con Pedro Capó, con quien interpretó Piel Canela. Luego llegó Teresa Parodi: “La primera canción que aprendí fue de ella”, dijo la Sole antes de compartir Cielo del albañil.
Con Nahuel Pennisi interpretó Como un cisne, dedicada al mate, con letra de Luis Landriscina y música de Hernán Crespo. Junto a Cazzu, la artista rescató Cómo será, una joya de sus primeros años que la plaza celebró con entusiasmo.
Más tarde, La Delio Valdez hizo estallar nuevamente el festival con una versión reducida de su orquesta. Juntos interpretaron Nada tengo de ti y el clásico Que nadie sepa mi sufrir.
Hermanadas para siempre
El tramo final sumó la presencia de Natalia Pastorutti. Las hermanas compartieron un bloque de zambas muy celebrado (Sapo Cancionero, De amor en vuelo, De mi madre) y cerraron con las primeras canciones que interpretaron juntas en Cosquín: Entre a mi pago sin golpear, A Don Ata —con revoleo de poncho incluido— y Salteñita de los valles.
La imagen final fue la postal perfecta de una gran fiesta familiar: Soledad junto a su hermana, sus hijas, su madre y su esposo Jeremías, bajo la lluvia y con la plaza rendida. Una escena para enmarcar y recordar para siempre.
Derechos de autora: Natalia Roca






