Después de permanecer dos meses internado en el Hospital Córdoba, Benjamín, el adolescente de 16 años que sufrió graves quemaduras tras la explosión de su celular, recibió el alta médica y ya continúa su recuperación en su casa de barrio Juniors.
El joven había ingresado al hospital con lesiones severas luego de que el teléfono estallara mientras se encontraba en el patio de su vivienda. El accidente le provocó quemaduras en el 68% de su cuerpo y obligó a los médicos a mantenerlo durante 21 días en terapia intensiva.
Tras atravesar un largo proceso de atención médica en el Instituto del Quemado, finalmente pudo regresar a su hogar junto a su familia.
El joven aún permanece con vendas en gran parte del cuerpo y deberá continuar con un proceso de recuperación prolongado. Según relató, el accidente ocurrió cuando se encontraba realizando tareas domésticas.
“Estaba limpiando el patio cuando el celular explotó de espaldas a mí. La explosión alcanzó un bidón de aguarrás que había cerca y quedé atrapado en una esquina del patio”, recordó.
En medio del incendio, reaccionó rápidamente para poder escapar de las llamas. “Salí del fuego cubriéndome los ojos y sin respirar”, contó.
Su madre, Eugenia, explicó que la recuperación será larga y requerirá múltiples tratamientos. Además, el adolescente deberá utilizar un traje de compresión especial para proteger la piel durante el proceso de cicatrización. Se trata de una prenda médica costosa que forma parte del tratamiento de rehabilitación.
Los médicos estiman que la recuperación completa podría demandar entre un año y medio y dos años. Mientras tanto, Benjamín todavía no puede retomar sus actividades habituales. El adolescente no regresó a la escuela ni a sus entrenamientos de natación, disciplina en la que competía de manera federada.
Acciones legales contra la marca del celular
En paralelo, la familia inició acciones legales para investigar las causas de la explosión del teléfono. El abogado que los representa, Augusto Fili, indicó que se abrió una investigación en la Fiscalía de turno y que ya se presentaron pruebas sobre el caso. Según detalló el letrado, el dispositivo involucrado es un teléfono de la marca Nubia, modelo Neo 2, comercializado como un celular gamer.
“El aparato tenía entre seis y siete meses de uso, estaba bajo techo y utilizaba su cargador original. Todo estaba en condiciones normales”, afirmó.
De acuerdo a la reconstrucción realizada por la familia, el teléfono venía presentando problemas de sobrecalentamiento en los últimos meses. Incluso el propio Benjamín había buscado en internet accesorios para enfriar el dispositivo.
“El celular se recalentaba y él estaba buscando enfriadores para bajar la temperatura, algo que es común en algunos modelos gamer”, explicó el abogado. Fili también sostuvo que existen reportes en foros internacionales de usuarios que habrían tenido problemas similares con ese modelo.





