La captura de Nicolás Maduro en Venezuela por parte del gobierno de Donald Trump reavivó expectativas, temores y debates a nivel internacional.

En Villa Carlos Paz, la noticia tuvo un impacto particular entre la comunidad venezolana que reside en la ciudad. Se calculan que son 500 las familias de ese país que viven en la ciudad.

El sábado pasado, un grupo de migrantes se reunió para expresar su postura frente a un hecho que consideran histórico. Entre ellos estuvo Leandro Mora, abogado venezolano que vive en Carlos Paz desde 2018, quien analizó el alcance político y social del acontecimiento.

“Para nosotros, es un paso más para lograr salir de una dictadura”, afirmó Mora, al tiempo que aclaró que el escenario es complejo y lleno de aristas. “Ustedes en Argentina vivieron una dictadura y saben lo que significa. En Venezuela llevamos más de dos décadas de un proceso que fue degradando la democracia hasta desaparecerla”.

Mora llegó a la Argentina a fines de 2018, en el contexto de lo que definió como el éxodo masivo provocado por el colapso económico y social. “Ese año fue el pico de la migración venezolana. Ya estábamos en una crisis humanitaria: no había alimentos, no había medicamentos y un trabajador que cumplía ocho horas diarias ganaba apenas tres dólares por mes”, recordó.

Abogado con dos décadas de ejercicio profesional en su país, Mora explicó que en Argentina priorizó la reconstrucción económica de su familia. “Somos cinco: mi esposa y tres hijos. Ella pudo revalidar su título y hoy ejerce como docente de biología y química en el nivel secundario. Yo podría hacer lo mismo, pero el proceso lleva tiempo y requiere dedicación exclusiva”.

Un proceso que no empezó con Maduro

Durante la entrevista, Mora contextualizó la situación actual en un proceso político más amplio. “Esto no empezó con Maduro. Venezuela entra en este camino con Hugo Chávez”, sostuvo. Recordó el intento de golpe de Estado de 1992, la crisis social de fines de los 80 y el estallido conocido como el Caracazo, que dejó cientos de muertos tras la salida del Ejército a las calles.

Con la llegada de Chávez al poder en 1999, se inició una transformación institucional profunda. “Se reformó la Constitución, se habilitó la reelección indefinida y se modificó el sistema electoral. Cuando perdían, manipulaban los resultados. Cuando ya no pudieron hacerlo, pasaron a la represión directa”, afirmó.

Según Mora, uno de los puntos de quiebre ocurrió en 2002, con los despidos masivos en la industria petrolera estatal. “Se despidió a ingenieros, técnicos y gerentes que eran opositores. Hubo protestas, muertos y un intento de golpe. Chávez volvió al poder y el proceso se radicalizó”.

Tras la muerte de Chávez, Nicolás Maduro asumió la presidencia y profundizó el esquema de control. Mora recordó las protestas estudiantiles de 2014, las denuncias de fraude electoral y la consolidación de presos políticos. “Cuando María Corina Machado ganó el respaldo popular, no la dejaron competir. Designó a Edmundo González y obtuvo el 70% de los votos, pero volvieron a robar la elección”, aseguró.

La captura de Maduro y el rol de Estados Unidos

Consultado sobre la intervención de Estados Unidos, Mora reconoció que el tema genera posiciones encontradas. “Nadie quiere que otro país invada el suyo, pero Venezuela llegó a un punto extremo. Maduro controlaba a los militares, las armas y los grupos de choque. Sacarlo por la fuerza implicaba un baño de sangre”.

En ese sentido, interpretó las declaraciones de Trump sobre una “transición pacífica y ordenada” como una estrategia para evitar una guerra interna. “Estados Unidos también defiende sus intereses: Venezuela pasó de exportar tres millones de barriles diarios a apenas 200 mil. El petróleo es clave”.

Sobre el futuro inmediato, Mora sostuvo que todavía hay más preguntas que respuestas. “No se sabe si hubo una negociación previa con el entorno de Maduro o si los acuerdos llegaron después. Es evidente que existe algún tipo de pacto. El discurso posterior de Delcy Rodríguez pidiendo acuerdos lo demuestra”.

“Argentina nos abrió las puertas”

Actualmente, unas 500 familias venezolanas viven en Villa Carlos Paz. Muchas trabajan en distintos rubros y mantienen un bajo perfil, según contó Mora. “No fue una movilización multitudinaria porque la mayoría está trabajando, pero seguimos organizados y atentos a lo que pasa en nuestro país”.

Al cerrar, el abogado agradeció el acompañamiento recibido en la Argentina. “No fue la mejor forma ni la ideal, pero lamentablemente tuvo que ser así. La dictadura hizo demasiado daño. Agradecemos el cariño y la contención que nos dio este país desde el primer día”.