Luego de estar cerrado tras la muerte de “El Negro”, como lo conocían todos, su mujer María Esther Coronel y sus hijas, tomaron la posta del negocio. Este lunes abrieron las puertas del local, que era el lugar preferido del parrillero más conocido del “Centro del Viejo” de nuestra ciudad.

Las mujeres de la familia de José Roble, famoso por su sobrenombre y actividad: “El Negro de la Parada 5”, decidieron que era tiempo de volver y retomar las riendas de ese comercio, que es un icono del sector.

Vale recordar que el gastronómico perdió la vida en los últimos días de septiembre. Sufrió una descompensación mientras se encontraba desmalezando junto a vecinos en la zona de Las Jarillas, cuando el fuego amenazaba las viviendas, donde la familia tiene una propiedad.

“Estamos de pie, poniendo el pecho, como lo hacia él”, comenzó diciendo María, la mujer de “El Negro”, con quien compartió la vida durante 42 años.

Enfrentar la vida

María y José tuvieron dos hijas, Noelia y Carla, quien es mamá de Uma, de 8 años. Las tres decidieron enfrentar el desafío de volver, con toda la carga de sentimientos que implica. Hoy estaban allí, en esa clásica esquina, junto a tres empleadas y un joven, que es el encargado del asador.

“Vamos a seguir haciendo lo mejor que podamos, como lo hicimos siempre, con amor, cariño y la misma mercadería. Gracias a Dios la gente nos conoce, yo los amo y el amaba a la gente, a sus clientes, que ya eran sus amigos, somos una gran familia”, relató María, con una gran emoción.

Señaló que en un momento dudaron y pensaron en no abrir las puertas, pero finalmente las ganas de seguir sosteniendo ese lugar que lo hacía tan feliz al “Negro”, fue más fuerte.

“Esto era todo para él, su espacio, su casa. Si bien no le quedaba tiempo para él, era feliz. Cuando no podía abrir con la cuarentena, se sintió muy mal y cambió todo cuando pudo volver a poner las mesas y recibir nuevamente a todos”, comentó.

Reconocimiento

A las tres se les agranda el pecho y se emocionan, cuando recuerdan la oleada de cariño que recibieron de los amigos, vecinos y turistas, y el reconocimiento hacia José por lo que brindaba.

“Sabíamos a quien teníamos al lado, tanto yo como mis hijas, pero no se toma la magnitud. De todos lados nos llegaban mensajes, personas de otras ciudades que venían de vacaiones, vecinos, de todos recibimos tanto apoyo”, comentó María, quien resaltó que el gastronómico estuvo 52 años en ese trabajo, y que forma parte de varias generaciones de la familia que llevan adelante ese negocio.

  • Foto: Luis Tórtolo

Y agregó que ante tanta demostración de apoyo, aún “no junto la fuerza para agradecerles a los vecinos lo que hicieron, como la colocación de la placa afuera del negocio. El cariño que le tenía la gente, es mucho, jamás hubiera imaginado que tanto”.