La Unión Europea aprobó un histórico acuerdo comercial con el Mercosur, tras decenas de años de negociaciones, pese a la fuerte oposición interna en varios países de la UE.

El pacto busca eliminar la mayoría de aranceles entre la UE y los países del Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay), creando una de las zonas de libre comercio más grandes del mundo con cerca de 700–780 millones de consumidores.

Francia, Polonia, Hungría, Austria e Irlanda votaron en contra, y Bélgica se abstuvo, citando preocupaciones por la agricultura local y el impacto ambiental.

Aun así, el acuerdo sigue avanzando hacia la ratificación en el Parlamento Europeo y los congresos nacionales de los países del Mercosur.

Hubo protestas de agricultores en París y Bruselas en contra del pacto, por temor a la competencia de productos sudamericanos.

Contexto para Argentina y América Latina:

Este acuerdo, si se consolida, podría abrir mercados para exportaciones sudamericanas y reducir barreras comerciales, pero también genera debates sobre competitividad, seguridad alimentaria y estándares ambientales.