El catarí Mutaz Essa Barshim y el italiano Gianmarco Tamberi protagonizaron un momento histórico en los Juegos Olímpicos Tokio 2020: decidieron compartir la medalla olímpica de Oro. Esto no sucedía desde hace más de un siglo, precisamente desde 1912.
Tras fallar ambos en la prueba de salto en alto, en el intento récord de 2,39 metros y quedar igualados en la marca de 2,37 sin un solo fallo anterior, los atletas decidieron rechazar la opción de desempatar y acordaron colgarse los dos la medalla dorada.
Después de tres fracasos cada uno a esa altura, un oficial olímpico primero les ofreció un desempate para decidir el ganador.
“¿Podemos tener dos oros?”, preguntó Barshim.
El oficial asintió y los dos atletas se dieron la mano y gritaron de alegría.
“Lo miro, él me mira y lo sabemos. Simplemente nos miramos y sabemos, eso es todo”, dijo Barshim y añadió:”Es uno de mis mejores amigos, no solo en la pista, sino fuera de la pista. Trabajamos juntos. Este es un sueño hecho realidad. Es el verdadero espíritu, el espíritu deportista, y estamos aquí transmitiendo este mensaje”.
Ambos habían pasado por lesiones graves que amenazaron sus respectivas carreras; Tamberi no había podido competir en Río 2016 y en el festejo de su primer medalla recibida, exhibió el yeso que había utilizado y atesorado.
Por su parte Barshim, completó su colección de medallas tras haber logrado la de bronce en Londres 2012 y la de plata en Río 2016.
Una demostración de sana competencia y solidaridad.






