El “Conejo Malo” se convirtió en el primer artista en brindar un show íntegramente en español durante el entretiempo de la final de la NFL. Tras la presentación, el presidente de Estados Unidos calificó el espectáculo como “una bofetada en la cara al país”.
La edición LX del Super Bowl en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, quedará grabada en la historia de la música latina. Durante el descanso del duelo entre los New England Patriots y los Seattle Seahawks, Bad Bunny rompió todos los esquemas al protagonizar el primer espectáculo de medio tiempo interpretado totalmente en español, marcando un hito para la cultura hispana en el evento deportivo más visto del mundo.
Un videoclip en vivo con sello latino
Bajo la premisa de celebrar sus raíces, el artista de 31 años abrió el show con una frase que resonó en todo el estadio: “¡Qué rico es ser latino!”. Vestido íntegramente de blanco y portando una pelota de fútbol americano, inició su repertorio con el hit “Tití me preguntó”. La puesta en escena, diseñada como un videoclip en vivo, incluyó una escenografía que simulaba una plantación y decenas de bailarines en escena.
El espectáculo no escatimó en sorpresas ni en mensajes políticos. Lady Gaga apareció de forma imprevista para acompañar al boricua en una versión de “Die with a smile” con arreglos latinos, mientras que Ricky Martin elevó la tensión política al interpretar un fragmento de “Lo que le pasó a Hawaii”, rodeado de banderas de Puerto Rico que flameaban en las tribunas.
Antes de cerrar con su tema “Debí tirar más fotos”, Bad Bunny dejó un mensaje de unidad: “Lo único más poderoso que el odio es el amor”. Tras un “Dios bendiga a América” que incluyó la mención de todos los países del continente, la frase “Seguimo’ aquí” quedó proyectada en las pantallas gigantes como cierre de su histórica performance.
La dura reacción de Donald Trump
Sin embargo, el clima de celebración latina no fue compartido por el presidente de los Estados Unidos. Mientras el show se desarrollaba, Donald Trump utilizó su red social Truth Social para lanzar una serie de críticas feroces, calificando al espectáculo como “absolutamente terrible” y “uno de los peores de la historia”.
El mandatario apuntó directamente contra el idioma y el contenido artístico: “Nadie entiende una palabra de lo que dice este tipo”, afirmó respecto al uso exclusivo del español. Además, Trump calificó el baile como “repugnante” y aseguró que el show representa una falta de respeto a los valores estadounidenses.
“¡No tiene ningún sentido, es una afrenta a la grandeza de Estados Unidos y no representa nuestros estándares de excelencia!”, escribió el presidente, quien aprovechó para contrastar el espectáculo con sus logros económicos, mencionando el mercado bursátil y los planes de jubilación 401(k). Concluyó su mensaje tildando al show de “desastre” e instó a sus seguidores a no creer en las críticas positivas que, según él, vendrán de los “medios de noticias falsas”.
Una relación marcada por la tensión
Este cruce no es casual. La relación entre el artista y el gobierno de Trump atraviesa su punto más crítico. Cabe recordar que Bad Bunny decidió excluir a Estados Unidos de su reciente gira para evitar incidentes migratorios con su equipo y, en la última entrega de los Grammy, fue tajante al declarar: “No somos salvajes, somos humanos y somos americanos”, cerrando su discurso con un contundente pedido de “Fuera ICE” (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas).
A pesar de la polémica política, la industria musical y los seguidores del género urbano celebran lo que consideran una conquista cultural sin precedentes en el escenario que, desde 2016, ha visto desfilar a estrellas de la talla de Lady Gaga, Rihanna, Shakira y Kendrick Lamar.





