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La influenza alcanzó en 2026 el mayor nivel de casos de la última década, impulsada por la circulación de H3N2 y su subclado K. Sin embargo, el último Boletín Epidemiológico Nacional muestra que el pico ya pasó y que el virus sincicial respiratorio comenzó a ganar protagonismo, especialmente entre los niños internados.

La temporada de enfermedades respiratorias dejó en Argentina uno de sus registros más altos de los últimos años. Los datos oficiales muestran que la influenza alcanzó durante 2026 niveles récord de circulación, con un fuerte predominio del virus A(H3N2) y, dentro de ese grupo, del denominado subclado K.

El dato tomó relevancia luego de que los registros acumulados de las primeras 30 semanas del año superaran los valores observados durante el mismo período de 2025 y 2024. La circulación del virus se adelantó respecto de temporadas anteriores y tuvo su máximo entre las semanas epidemiológicas 21 y 22.

Pero el escenario sanitario ya comenzó a modificarse. El último Boletín Epidemiológico Nacional, correspondiente a la semana 31, señala que los casos de influenza y neumonía continúan en descenso y que la circulación de virus respiratorios se mantiene dentro de los niveles esperados para esta época del año.

El H3N2 fue el protagonista del invierno

La temporada comenzó con una particularidad que había generado atención entre los especialistas: la expansión del subclado J.2.4.1, conocido como K, perteneciente al virus de influenza A(H3N2).

Argentina confirmó sus primeros tres casos en diciembre de 2025. Se trató de dos adolescentes estudiados en Santa Cruz y un niño internado en la Ciudad de Buenos Aires. La identificación fue realizada mediante secuenciación genómica por el Instituto Malbrán.

Con el avance de 2026, la variante ganó terreno. Un informe difundido por Infobae a partir de los datos del Ministerio de Salud señaló que el subclado K llegó a ser el más frecuente entre las muestras de H3N2 y que su presencia se extendió a las distintas regiones del país.

La propia vigilancia oficial muestra la magnitud de esa expansión. En el Boletín Epidemiológico de la semana 30 se habían identificado 377 casos del subclado K sobre 2.285 muestras tipificadas durante el año. Una semana después, el acumulado ascendió a 382 casos sobre 476 muestras tipificadas, según la actualización publicada por el Ministerio de Salud.

El dato debe leerse con cuidado: se trata de muestras sometidas a caracterización genómica y no del total de personas que contrajeron gripe.

Una temporada que se adelantó

El comportamiento de la influenza también se caracterizó por un inicio temprano. Según los datos difundidos por el Ministerio de Salud, las detecciones comenzaron a crecer desde alrededor de la semana 10 y alcanzaron su máxima actividad durante las semanas 21 y 22.

Ese adelantamiento explica parte de la presión que se observó durante el otoño y el comienzo del invierno, especialmente sobre las consultas ambulatorias y los servicios de atención pediátrica.

Durante las primeras semanas de la temporada, el H3N2 fue claramente dominante. En la semana 20, por ejemplo, el Ministerio informó que la circulación de virus respiratorios estaba aumentando y que ese incremento se debía casi exclusivamente a la influenza A(H3N2).

Ahora el protagonista empieza a ser otro

El dato más importante de las últimas semanas es que la fotografía epidemiológica cambió.

El Boletín correspondiente a la semana 30 mostró que el virus sincicial respiratorio (VSR) pasó a ser el principal agente detectado entre los pacientes internados por infecciones respiratorias agudas graves. En las cuatro semanas analizadas, se registraron 200 detecciones de VSR frente a 76 de influenza.

El comportamiento tiene especial impacto en la población infantil. El VSR presenta sus mayores porcentajes de positividad entre los menores de dos años, particularmente entre los bebés de 6 a 11 meses.

La situación también se refleja en las bronquiolitis. Los casos en menores de dos años comenzaron a mostrar una tendencia ascendente, aunque permanecen por debajo de los registros de los últimos cinco años, según el último informe epidemiológico.

Así, el invierno argentino tuvo hasta ahora dos momentos diferentes: primero, una fuerte ola de influenza A(H3N2), con el subclado K como protagonista; posteriormente, un desplazamiento hacia una mayor circulación del VSR, especialmente en las internaciones pediátricas.