Abrir un estadio para la disputa de un partido de Primera División en Argentina implica afrontar una estructura de costos millonaria que muchas veces resulta invisible para el público general.

Más allá de la recaudación por venta de entradas, organizar un espectáculo de gran magnitud -como por ejemplo un partido en el Estadio Kempes con más de 50 mil personas- demanda una importante inversión previa para cumplir con todos los requisitos operativos, de seguridad y reglamentarios exigidos por las autoridades y los organismos que regulan la competencia.

Uno de los principales gastos, y a la vez uno de los más indispensables para que el encuentro pueda disputarse, está vinculado a la seguridad. Un operativo policial de gran escala, con varios cientos de efectivos, puede representar una erogación superior a los 80 millones de pesos; a eso debe sumarse la contratación de seguridad privada para vigilancia interna, control de tribunas y accesos, con costos que también ascienden a varias decenas de millones. Sin estos dispositivos, simplemente no existe habilitación posible para el desarrollo del evento.

A ello se agregan los costos operativos y logísticos inherentes al funcionamiento del estadio: personal técnico y operativo. También son obligatorios los servicios complementarios como cobertura médica, ambulancias, limpieza, asistencia sanitaria y otros recursos necesarios para garantizar el correcto desarrollo del espectáculo y la seguridad de los asistentes.

Por último, una parte sustancial de la recaudación también debe destinarse a organismos rectores del fútbol por reglamentación vigente, a través de cánones y porcentajes sobre la venta de entradas.

En conjunto, el costo total de montar un partido de estas características puede superar holgadamente los 400 millones de pesos, una cifra que refleja la enorme inversión necesaria para habilitar y sostener un evento de Primera División en un estadio de gran capacidad.

Talleres-Boca, el ejemplo

El Albiazul publicó un informe a través de sus canales de comunicación donde indicó el detalle de los gastos y recupero de inversión que hubo antes y después del encuentro ante Boca Juniors por la fecha 11 del Torneo Apertura.

De allí se desprende que:

  • $𝟴𝟱.𝟬𝟬𝟬.𝟬𝟬𝟬 por operativo policial.
  • $𝟱𝟭.𝟬𝟬𝟬.𝟬𝟬𝟬 por seguridad privada .
  • $𝟮𝟵.𝟬𝟬𝟬.𝟬𝟬𝟬 para el personal encargado del funcionamiento operativo del estadio.
  • $𝟱𝟬.𝟬𝟬𝟬.𝟬𝟬𝟬 para infraestructura y montaje especial.
  • $𝟮𝟳.𝟬𝟬𝟬.𝟬𝟬𝟬 para control de accesos y operación.
  • $𝟯𝟵.𝟬𝟬𝟬.𝟬𝟬𝟬 para servicios complementarios (médicos, ambulancias, limpieza, catering y demás).
  • $𝟭𝟭𝟲.𝟬𝟬𝟬.𝟬𝟬𝟬 para la Asociación del Fútbol Argentino, por entradas vendidas.
  • $𝟱𝟳.𝟳𝟬𝟬.𝟬𝟬𝟬 para la Liga Cordobesa, también por entradas vendidas.

 

Además, se informó que 2.000 entradas fueron destinadas al protocolo visitante (por reglamentación de AFA) y que 𝟴.𝟬𝟬𝟬 𝗳𝘂𝗲𝗿𝗼𝗻 𝘃𝗲𝗻𝗱𝗶𝗱𝗮𝘀 a la parcialidad de Boca.

Como resultado de todo esto, el ingreso neto para Talleres fue de 𝟯𝟰𝟱 𝗺𝗶𝗹𝗹𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗽𝗲𝘀𝗼𝘀.