Por segundo año consecutivo, los seleccionados nacionales no lograron clasificarse a los Mundiales Sub 14 y Sub 16, tanto en la rama masculina como femenina, un escenario poco habitual para un país que históricamente fue una de las grandes potencias formativas de Sudamérica.
La última decepción se produjo en el Sudamericano Sub 16 disputado en Bogotá, donde Argentina consiguió avanzar invicta en la fase de grupos, pero cayó 2-1 ante Venezuela en semifinales. El equipo integrado por Agustín Luna, Genaro Bartolucci y Máximo Cataldi, capitaneado por Martín Errecalde, terminó cuarto y no consiguió una de las dos plazas disponibles para el Mundial de El Cairo, que se disputará en noviembre. Brasil fue campeón masculino y Colombia se consagró entre las mujeres.
El problema ya se había repetido en mayo, durante el Sudamericano Sub 14 realizado en Rosario. Allí, los equipos argentinos terminaron terceros en ambas ramas y tampoco pudieron acceder al Mundial de Prostejov. De esta manera, por segundo año consecutivo, Argentina quedó sin representantes en los Mundiales Sub 14 y Sub 16.
El retroceso contrasta con el crecimiento de otras potencias regionales, especialmente Brasil, que actualmente domina buena parte del tenis juvenil sudamericano. El país vecino, además, viene acompañado por una importante estructura de formación y por el impacto de figuras como João Fonseca. Para Argentina, la mejor noticia del año llegó en la categoría Sub 12, con el título sudamericano masculino conseguido en Santa Cruz de la Sierra.
La situación adquiere mayor significado al coincidir con los 30 años del histórico título mundial Sub 14 conseguido en 1996 por un equipo integrado por Guillermo Coria, David Nalbandian y Antonio Pastorino. Argentina también fue campeona mundial Sub 16 femenina en 1999 y ganó la Fed Cup Junior en 2004. Aquellos logros reflejan una tradición que, según los resultados de las últimas temporadas, hoy enfrenta uno de sus mayores desafíos.





