Con el 92,61% de las actas procesadas, la elección presidencial en Perú atraviesa un momento de máxima tensión.
La candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, se sitúa ligeramente a la vanguardia con el 50,16% de los votos, frente al 49,84% de Roberto Sánchez, líder de Juntos por el Perú.
La diferencia es de apenas 55.985 sufragios, lo que se traduce en un escenario de paridad absoluta donde cada acta impugnada será determinante para el resultado final.
Esta paridad extrema hace que, según la ley peruana, los conteos rápidos no tengan validez legal para declarar un ganador; la definición queda supeditada al escrutinio total y a la resolución de las actas observadas por parte de los jurados electorales.
El peso del voto en Córdoba
En este contexto de «voto a voto», la participación en el exterior es clave, ya que agrupa a más de un millón de electores potencialmente determinantes.
Córdoba fue un centro neurálgico de esta votación: , se calcula que hay más de 20 mil peruanos radicados en la provincia.
Históricamente, la tendencia del voto en el extranjero suele favorecer a las opciones de centroderecha, lo que genera una gran expectativa en el bando de Fujimori.
Por el contrario, Sánchez mantiene su fuerza en el interior de Perú y en las zonas rurales.
Se espera que la proclamación oficial del nuevo presidente por parte del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) pueda extenderse durante días o incluso semanas hasta que se procese el último sufragio.




