El fiscal Raúl Garzón levantó el secreto de sumario y profundiza la investigación sobre Claudio Barrelier, el principal acusado de engañar, abusar y asesinar a la joven. La justicia intenta determinar si los presentes en la casa fueron testigos involuntarios o cómplices del horror.
La investigación por el brutal femicidio de Agostina Vega ha dado un giro significativo tras el levantamiento del secreto de sumario. El fiscal de instrucción Raúl Garzón, a cargo de la causa, expuso nuevos y escalofriantes detalles sobre la dinámica del asesinato perpetrado por Claudio Barrelier en el domicilio ubicado en calle Del Campillo 878.
Según la reconstrucción judicial, Barrelier ejecutó una maniobra de engaño para captar a la víctima, convenciéndola de trasladarse a su domicilio bajo la excusa de buscar un regalo para su madre. Los registros confirman que ambos ingresaron a la propiedad a las 22:55 hs.
Una escena cargada de presencia
El punto más perturbador del informe fiscal es la revelación de que, mientras Barrelier perpetraba el abuso y posterior asesinato, la casa no estaba vacía. En el mismo momento en que el agresor daba muerte a la joven en una habitación situada en el garaje de la vivienda, en el sector de la cocina se encontraban la pareja de Barrelier, su hija y otra mujer.
Menos de diez minutos después de que la víctima entrara al lugar, el círculo de personas dentro de la propiedad aumentó: arribó la pareja de la tercera mujer mencionada, acompañado por su hermano. En total, cinco personas permanecían en el inmueble mientras se consumaba el crimen.
Ante esta revelación, el fiscal Garzón ha centrado uno de sus interrogantes principales en dilucidar si estos individuos pudieron haber escuchado ruidos o presenciado algo sospechoso, o si, efectivamente, el despliegue del femicidio ocurrió sin que ninguno de ellos se percatara de lo que sucedía a escasos metros.
Limpieza de pruebas y sospechas de encubrimiento
El caso también expone una red de complicidades. Durante el último fin de semana de mayo, Barrelier mantuvo una comunicación constante con Osvaldo Fassetta y Soledad Andreani, quienes ya se encuentran detenidos. Fassetta, en particular, enfrenta la imputación de encubrimiento agravado: se lo acusa de haber participado activamente en la búsqueda de Agostina mientras, paralelamente, coordinaba acciones con el asesino.
La escena del crimen, lejos de permanecer intacta, mostró signos evidentes de haber sido alterada. Las pruebas de luminol practicadas por la policía científica confirmaron la presencia de sangre en el lugar. A pesar de los intentos de limpieza detectados en diversas áreas, los peritos lograron hallar rastros biológicos cruciales en un pequeño baño y en un freezer, evidencias que resultaron determinantes para el avance de la causa.
La justicia cordobesa continúa trabajando para establecer si la presencia de estas cinco personas en la vivienda fue una coincidencia trágica o si existe algún nivel de responsabilidad compartida en el ocultamiento de este hecho que conmocionó a la sociedad.
Con información de Cadena 3.





