Cerca de 3.000 habitantes sufren el desabastecimiento histórico en un barrio que lleva 40 años esperando una solución. Denuncian que, mientras ellos racionan con baldes, el municipio utiliza camiones regadores para el asfalto en el centro.
La situación en el barrio Mirador del Lago, en la localidad de Bialet Massé, ha llegado a un punto crítico. En medio de un enero marcado por altas temperaturas, los residentes denuncian que llevan siete días consecutivos sin suministro de agua potable, una realidad que afecta tanto a la higiene básica como a la salud de niños y adultos mayores.
La odisea de vivir con baldes
Claudia Mena, vecina del sector, describió en declaraciones radiales la ingeniería de supervivencia que deben aplicar diariamente. “Dos personas nos bañamos con un balde de agua. Lavamos los platos en un fuentón, los enjuagamos en otro y esa agua la reciclamos para regar un poquito las plantas”, relató con angustia. La falta de red obliga a muchas familias a desembolsar dinero extra para comprar agua mineral, incluso para tareas de limpieza elemental.
La indignación de los vecinos crece al observar lo que sucede en otras zonas de la localidad. Según Mena, mientras los barrios periféricos padecen la sequía, el municipio destina recursos al riego del asfalto en el área céntrica: “Están regando con el camión regador de la municipalidad el asfalto”, sentenció.
Un acueducto que no cumple su promesa
La problemática tiene un trasfondo de infraestructura que no termina de concretarse. En 2023, se inauguró un acueducto provincial que prometía ser la solución definitiva al déficit hídrico de Punilla Sur. Sin embargo, los vecinos aseguran que la obra presenta fallas constantes y roturas que impiden un flujo regular.
“El acueducto está funcionando a medias. Esto es un problema político”, afirmó la residente, señalando que la responsabilidad del mantenimiento recae en el gobierno provincial, mientras que la administración del sistema depende de una cooperativa de La Falda a la que el municipio debe abonar un canon para liberar el suministro.
Denuncias contra la nueva gestión
Los vecinos también apuntaron contra la actual administración del intendente Eduardo Reyna. Aseguran que, a diferencia de gestiones anteriores que disponían de camiones cisterna para abastecer a los tanques de manera paliativa (aunque fuera durante la noche), el sistema actual ha desaparecido.
A pesar de no contar con el servicio, las facturas siguen llegando. Mena reveló que paga mensualmente $14.000 por un servicio inexistente, lo que ha llevado a la comunidad organizada a evaluar la judicialización del pago del agua como medida de fuerza.
Un pedido de piedad
Ante la falta de respuestas por parte de las autoridades municipales —quienes no brindaron declaraciones ante las consultas periodísticas—, los vecinos elevaron su reclamo al gobernador Martín Llaryora y al ministro de Obras Públicas, Fabián López.
“Tengo 60 años, quiero agua para poder vivir porque es esencial, vital. Le pido que tengan empatía, que tengan piedad por los niños y los ancianos de este barrio que está abandonado”, concluyó Mena, reflejando el sentimiento de desamparo de una comunidad que ve pasar otra temporada estival entre la sequía y las promesas incumplidas.
Con información de Perfil Córdoba y Radio Continental Córdoba.





