En un documento que difundió en la tarde de este martes, el equipo de Pastoral Social del Arzobispado de Córdoba trazó un duro diagnóstico de la situación social y laboral que afecta a muchos de los que viven del turismo en nuestros valles.

“El trabajo de temporada en Córdoba no siempre es lo que parece”, es el título del documento en el que se señaló que en la temporada de verano, Córdoba es el hogar de muchos visitantes y turistas de distintos sitios de la Argentina. Al mismo tiempo, subraya que otros muchos llegan en búsqueda de oportunidades laborales y advierte que “no siempre encuentran en la “temporada” lo que buscan”.

“No podemos ignorar que, bajo el brillo de los ríos y el bullicio de los festivales, palpita una realidad de fragilidad que clama por ser vista”, expresaron desde la Iglesia cordobesa.

No mirar para otro lado

En el escrito se planteó que el cardenal Ángel Rossi suele insistir en que no se puede ser parte de una sociedad que “mira para otro lado mientras en nuestros centros turísticos hay hermanos que no llegan a la mesa”.

“La alegría del descanso de unos no puede cimentarse sobre el agobio y la desprotección de otros. Observamos con profunda preocupación realidades que duelen y que interpelan nuestra conciencia colectiva: La informalidad como forma de exclusión: Muchos cordobeses y trabajadores “golondrina” sostienen buena parte de la temporada desde la precariedad, sin cobertura social ni garantías mínimas, pasando a ser parte de lo que el Papa Francisco llamaba la “economía del descarte”, se expresa en el documento.

Para los que emprenden

En otro tramo de la presentación, señalaron que la sostenibilidad de un negocio “no puede ser a costa de la vulneración de los derechos básicos” .

“La valorada hospitalidad, solo para algunos: La verdadera hospitalidad cordobesa no es solo una sonrisa al turista; es también —o debería apoyarse en— equipos de trabajo motivados y con condiciones dignas donde la justicia social incluya al que sirve”, agregaron y advirtieron: “Valoramos y alentamos a aquellos empresarios que, con gran esfuerzo y honestidad, cuidan a su gente incluso en tiempos de crisis”.

Invisibles

“No hay hospitalidad real si el trabajador es invisible y se le imponen jornadas extenuantes bajo el asfixiante sol del verano sin el debido descanso”, plantearon desde el equipo de la Pastoral Social de la Iglesia de Córdoba.

“Denunciamos la práctica injusta de trasladar una pérdida al eslabón más débil, como suele suceder con el descuento de las “mesas que se van sin pagar” del magro jornal de los mozos o la falta de ambientes dignos en cocinas que superan temperaturas extremas. Si bien estas prácticas no representan a todo el sector, su persistencia nos obliga a un llamado urgente a la ética mínima del trabajo”, indica el escrito.

Contra el trabajo infantil

En otro orden, desde el equipo social de la Arquidiócesis de Córdoba se alzó la voz por una situación que se ve claramente en todos los centros turísticos: el trabajo infantil.

“Nos conmueve ver a niños y jóvenes que, en la noche de nuestras peatonales, ofrecen mercancías mínimas como un talismán contra el hambre, recordándonos que la vulnerabilidad no se toma vacaciones. Esta es una herida social que nos interpela a todos —Estado, empresarios y sociedad civil— y nos exige respuestas coordinadas que protejan efectivamente la infancia”, enfatiza el documento.

“Hacemos un llamado a los distintos sectores intervinientes en el desarrollo del turismo en nuestra provincia, al sector empresarial, sindical y demás organizaciones de la sociedad civil, a edificar un verdadero consenso y un plan de abordaje de estas problemáticas”, destacaron para culminar señalando: “El éxito de una temporada no se mide sólo en el porcentaje de ocupación hotelera, sino en la dignidad con la que vive y trabaja cada cordobés que la hace posible. Renovamos el llamado a un consenso que garantice y viabilice los medios para que el trabajo de temporada sea pan para todos y no una máscara de explotación”.