El nivel del lago San Roque alcanzó este miércoles los 34 metros, una marca elevada para esta época del año ya que se encuentra apenas 1,30 metros por debajo del vertedero. El dato fue analizado por el ingeniero e investigador del Conicet Marcelo García, quien consultado por Carlos Paz Vivo! destacó que la situación asegura la disponibilidad de agua, aunque también plantea un desafío de cara al próximo período de lluvias.

Según el especialista, se trata de un valor que se encuentra por encima del promedio esperado para este momento del año. La situación, en principio, representa una buena noticia para los distintos usos del embalse.

“Este valor es elevado para la época del año, está por encima de la media, y la buena noticia es que no habría problema de disponibilidad de agua el resto del año”, señaló. El investigador detalló que el nivel actual permite garantizar los principales usos del lago, entre ellos el abastecimiento de agua potable para Córdoba, el riego y la generación de energía.

Pero nivel alto que también genera preocupación. Un embalse con poco espacio disponible para almacenar nuevos aportes pierde capacidad para cumplir una de sus funciones centrales: atenuar las crecidas.

“Preocupa que ese nivel. Al no tener mucho lugar donde almacenar nuevas crecidas, el valor de 34 metros es alto”, advirtió García.

El riesgo adquiere mayor relevancia al acercarse el período de mayores precipitaciones. El especialista explicó que, si se producen lluvias importantes y el lago mantiene un nivel elevado, podría ser necesario generar espacio para recibir nuevos volúmenes de agua.

“Si uno piensa que las crecidas están por venir en este período y que en El Niño podría tener una cantidad de agua acumulada más alta que lo normal, empezar ese período con el lago lleno hace pensar que quizás se tenga que operar algunos órganos de evacuación para hacer lugar para esas lluvias y esos volúmenes que están por ingresar”, sostuvo.

Aún así, aclaró: “Por lo pronto, ahora todavía no se está operando ninguna válvula, esperando que empiece el período de lluvia”.

El verano será clave

García explicó que agosto marca el final del período de menor precipitación y que, a partir de ahora, las lluvias comenzarán progresivamente a recuperar intensidad.

“Para nosotros, el período sin lluvia termina. Pensamos que junio, julio y agosto son períodos de muy poca precipitación. Ahora empieza de nuevo a retomar los niveles de lluvia de a poco”, explicó.

De acuerdo con su análisis, los mayores registros de precipitaciones son esperables durante los meses de noviembre, diciembre, enero, febrero y marzo.

En ese escenario, el nivel actual del San Roque será un factor a seguir de cerca, porque el volumen disponible en el embalse deberá compatibilizar dos necesidades: conservar reservas suficientes para los distintos usos del agua y, al mismo tiempo, contar con capacidad para absorber posibles crecidas.

El impacto de El Niño

El investigador también se refirió al fenómeno de El Niño, que ya se encuentra en desarrollo y que podría influir sobre el régimen de precipitaciones.

García aclaró que la expresión “Superniño” es utilizada principalmente como una forma de divulgación para describir un evento de características fuertes. «Se llama Superniño porque tiene valores de temperatura en el Pacífico similares a los que han ocurrido con otros Niños muy fuertes”, explicó.

Según señaló, las previsiones apuntan a que los valores más elevados de lluvia se concentren durante los meses de verano. Pero remarcó que, para evaluar el impacto sobre los embalses, no debe mirarse solamente una precipitación aislada.

“Lo importante de El Niño es el acumulado. No es tanto las lluvias puntuales, sino los milimetrajes acumulados”, destacó.

En ese sentido, estimó que la influencia más fuerte del fenómeno podría extenderse durante varios meses a partir de los meses de abril o mayo de 2027.

Así, el nivel de 34 metros del lago San Roque deja un escenario particular: las reservas están aseguradas para los distintos usos previstos, pero el margen disponible para amortiguar nuevas crecidas es reducido. Con el inicio de la temporada de lluvias y un fenómeno de El Niño en desarrollo, el investigador del Conicet reconoció que el comportamiento del embalse será uno de los puntos a observar durante los próximos meses.

Foto: Luis Tórtolo