La Justicia y la política española aún no pueden o no quieren echar luz sobre el sistemático robo de bebés que se perpetraron durante la dictadura de Francisco Franco,  entre 1936 y 1975.

El franquismo utilizó el mecanismo del robo de bebés a sus madres como método de presión político y, por otro lado, como un comercio en el que los recién nacidos eran el botín destinado a parejas afines a la dictadura y a la Iglesia Católica de España.

El drama de familias desmembradas persiste hasta estos días y, al igual que en el tema de los desaparecidos en las décadas de Franco en el poder, es la Justicia argentina la que lleva adelante los casos ya que en España son delitos prescriptos.

Un documental de la televisión alemana echa luz sobre este horrendo procedimiento que permanece oculto en España y que tiene sus efectos en países como Argentina, al que emigraron miles de españoles durante el Siglo 20.

La búsqueda que no se detiene

Con el lema “Te busco. Te estamos buscando” y mensajes personales a través de videos cortos que apuntan a generar empatía desde el amor hacia sus seres queridos expropiados, los familiares de miles de niños robados en España durante la dictadura franquista hasta bien entrada la democracia, se lanzaron hoy a su búsqueda con una campaña internacional.

“No somos cuatro locas, somos más de 30.000 locos”, dijo Adelina Ruiz Santos, presidenta de la Asociación SOS Bebés Robados de Cataluña, en 2017, cuando se presentó la campaña.

“A mí me arrancaron a mis dos hijas de las entrañas, ahora ya son mujeres adultas, y lo único que quiero es que sepan la verdad, que sepan cuál es su identidad”, subrayó esta mujer de 58 años que el 11 de diciembre de 1980 dio a luz a gemelas en la Maternidad de Barcelona y nunca llegó a verlas.

Le dijeron que habían muerto, pero nunca le mostraron los cadáveres y años más tarde sólo logró conseguir un documento que decía que una de las niñas estaba sepultada en un nicho y luego había sido trasladada a una “fosa común”, que “no se podía abrir” en plena democracia.

Adelina pensaba que estaba sola, pero “ahora sé que somos muchos los que estamos buscando a nuestros hijos”, afirmó en conferencia de prensa en Barcelona, rodeada de una decena de madres, abuelas, hermanas y hermanos que se encuentran en una situación similar.

Ella y el restos de familiares encontraron fuerzas para divulgar su drama gracias a la psicóloga social argentina Carolina Escudero, con quien trabajaron el trauma sufrido en unos talleres de comunicación “resilente” -respuesta a un evento traumático-, que les permitió poner en palabras su dolor y su búsqueda.

La campaña internacional de búsqueda surge de ese proceso de empoderamiento basado en la filosofía Ubuntu, que deriva del Zulú y significa “Soy porque nosotros somos”, lo que quiere decir que una persona es a través de otras personas. De ahí el lema, explicó Escudero.

“Este proceso es fundamental para que estas madres, hermanos, tías, salgan a hablar, para que cuenten su historia sin intermediarios. Esto les da seguridad y la recepción es también muy importante, porque aquí en España no se habla del derecho de identidad”, dijo la experta a Télam.

Escudero destacó que el trabajo realizado por las Abuelas de Plaza de Mayo de Argentina es un referente en la búsqueda de los hijos robados -Estela de Carlotto envió un mensaje en video de apoyo a la campaña-, pero admitió que el caso español requiere “un mayor compromiso para trabajar el tema de la memoria histórica”.

“Aquí la soledad de las víctimas es mayor que en Argentina”, subrayó la psicóloga.

A la iniciativa de la asociación catalana se sumaron las asociaciones del País Vasco, Navarra, Madrid y Andalucía, que reúne a víctimas del robo sistemático de bebés que tuvo lugar en España entre 1940 y 1990.

Al igual que ocurrió en otras dictaduras, el franquismo arrebató a miles de niños de sus madres represaliadas -vencidas en la guerra civil (1936-1939), que fueron entregados a instituciones públicas o religiosas, así como a otras familias. Mujeres embarazadas fueron fusiladas después de dar a luz y sus hijos se convirtieron en “botín de guerra”. El objetivo fue político, reeducar a los hijos de los vencidos en la ideología de los represores.

No obstante, en España la trama institucional de apropiación surgida de la represión franquista se extendió hasta finales de los años 80, convirtiéndose en un negocio rentable en el que estaban implicados médicos, enfermeras, curas y monjas.

Los hijos robados a sus padres biológicos en clínicas y hospitales donde se hacía negocio con sus adopciones -en algunos casos incluso engañando a los apropiadores- serían unos 30.000, aunque algunas asociaciones elevan la cifra a 300.000 en todo el país.

En enero de 2011 se presentó la primera querella criminal conjunta en España por más de 200 casos de niños robados. Tres años después, las denuncias eran ya 4.000 pero el 80% habían sido archivadas, según denunciaron las asociaciones de víctimas.

Por su parte, los familiares de víctimas de la época de la dictadura se sumaron en el año 2014 a la querella por los crímenes franquistas abierta en Argentina en aplicación del principio de Justicia universal.

“En Cataluña denunciamos 300 casos, la mayoría están archivados, y esto es muy duro para los familiares. Pero nosotros no dejaremos de buscar a nuestros hijos”, insistió Adelina, quien está segura que hay “miles de casos más que no están documentados ni denunciados porque este es un tema tabú en muchas familias.

Según detalla un informe de Anmistía Internacional. para el franquismo, la única finalidad de las mujeres era ser madres y garantes de la moralidad ideológica de la época.

Ese marco discriminatorio se reforzó con informes ‘científicos’ del Programa al Servicio de España y del Niño Español 1939-1963 que responsabilizaban a las madres –principalmente pobres, jóvenes, solteras, trabajadoras o con relaciones fuera del matrimonio– de la mortalidad infantil.

Eso se acompañó de leyes, muchas vigentes hasta finales de los 90, que limitaban sus derechos, regulaban el registro de menores y permitieron hasta 1987 que la adopción fuera un negocio jurídico entre particulares que contemplaba la participación de hospitales, maternidades y centros de beneficencia gestionados mayoritariamente por organizaciones religiosas.

Coral Fúnez Atienza | Andalucía from SoS Bebés Robados on Vimeo.

 

Con información Amnistía Internacional, Agencia Telam y la televisora alemana DW.