El 16 de julio de 2003 quedó marcado como uno de los días más trágicos en la historia de Villa Carlos Paz. Aquella tarde, el anfibio El Cisne, un antiguo vehículo militar adaptado para realizar paseos turísticos, se hundió en las aguas del lago San Roque y provocó la muerte de cuatro personas, en un hecho que expuso graves falencias en los controles sobre la navegación.
La embarcación había partido con 16 personas a bordo entre pasajeros y tripulantes, pese a las condiciones climáticas adversas que presentaba la jornada. El fuerte viento y el oleaje complicaron rápidamente la navegación hasta que el agua comenzó a ingresar al casco del anfibio, que carecía de quilla y presentaba serias deficiencias de seguridad.
El hundimiento ocurrió casi frente al Club Náutico Córdoba. Sin chalecos salvavidas disponibles para los ocupantes, los pasajeros debieron arrojarse al agua para intentar sobrevivir. La rápida intervención del catamarán El Vencedor y de otras embarcaciones cercanas permitió rescatar a la mayoría de los náufragos y evitar que la tragedia tuviera un saldo aún mayor.
El accidente dejó cuatro víctimas fatales: el profesor marplatense Eduardo Pellegrini, de 62 años, y tres integrantes de una familia oriunda de Pérez, provincia de Santa Fe: Margarita Germino, de 72 años; su esposo José Scandel, de 76, y la hija de ambos, Amelia Scandel.
Una causa que terminó sin condenas
La investigación judicial atravesó distintas etapas, aunque nunca concluyó con responsables condenados. En un primer momento, el propietario del anfibio, Cristian Kochmann, y el timonel Carlos Cáceres fueron imputados por homicidio simple con dolo eventual, bajo la sospecha de haber asumido el riesgo de navegar pese a las condiciones existentes.
Sin embargo, la Cámara Segunda del Crimen modificó esa calificación al considerar que se trató de un hecho culposo y no de una conducta dolosa. Esa decisión permitió que ambos recuperaran la libertad tras el pago de una fianza y, años después, accedieran al beneficio de la probation.
En noviembre de 2010, la Justicia suspendió el juicio a prueba y los imputados realizaron tareas comunitarias, lo que evitó la realización de un debate oral y cualquier condena penal. De ese modo, la causa quedó cerrada sin responsables condenados por las muertes ocurridas en el lago.
El expediente tuvo un nuevo capítulo en el fuero civil. En agosto de 2022, la Justicia condenó a la Provincia de Córdoba a indemnizar a uno de los sobrevivientes al considerar que existió responsabilidad estatal por la falta de controles sobre la embarcación, las habilitaciones y las condiciones de seguridad exigidas para su funcionamiento.
El fallo sostuvo que hubo omisiones en las tareas de fiscalización y en la certificación del anfibio, aspectos que fueron determinantes para establecer la responsabilidad del Estado provincial.
Un antes y un después para la navegación
Dos décadas después del naufragio, la tragedia de El Cisne continúa siendo un punto de inflexión para la actividad náutica en Córdoba.
En noviembre de 2024 entró en vigencia una nueva Ley de Seguridad Náutica que estableció mayores exigencias para la navegación en el lago San Roque, entre ellas la zonificación de las áreas de circulación, límites de velocidad, uso obligatorio de chalecos salvavidas, licencias para conductores y controles de alcoholemia.
Desde comienzos de 2025, los operativos de fiscalización quedaron a cargo de un trabajo conjunto entre la Prefectura Naval Argentina, la Policía de Córdoba y la Dirección de Seguridad Náutica, con inspecciones permanentes sobre documentación, elementos de seguridad y condiciones de navegación.
A 23 años del hundimiento, la tragedia de El Cisne permanece en la memoria de Villa Carlos Paz como uno de los episodios más dolorosos registrados en el lago San Roque y como el hecho que impulsó una profunda transformación en las normas de seguridad para evitar que una tragedia similar vuelva a repetirse.





