El Refugio Nocturno Cura Brochero de Villa Carlos Paz atraviesa sus últimos días de funcionamiento. Después de 28 años de asistencia a personas en situación de vulnerabilidad, la comisión que administra el espacio confirmó que desde el viernes a la noche ya no recibe nuevos alojados y que las 14 personas que permanecen actualmente pasarán allí este fin de semana y se retirarán el lunes por la mañana, fecha en la que definitivamente cerrará sus puertas.

La decisión se produce luego del anuncio realizado el sábado pasado durante el abrazo a la institución, en el que se dijo que ante la imposibilidad de afrontar los costos de funcionamiento y la falta de recursos suficientes para mantener el servicio, no veían otra opción que cerrar el refugio nocturno y albergue transitorio que coordinaba una asociación civil integrada por nueve mujeres.

Según explicó Susana Vera, integrante de la comisión, quienes permanecen actualmente alojados tomarán el desayuno el lunes y retirarán sus pertenencias. A partir de ese momento comenzará otra etapa: la limpieza y el acondicionamiento del inmueble para entregarlo a fin de mes, cuando vence la extensión del contrato de alquiler.

Ya no se entregan viandas ni se recibe material reciclable

Desde la comisión también solicitaron a vecinos y colaboradores que no acerquen más cartones, botellas ni telgopor, ya que la actividad de recolección de material reciclable también llegó a su fin.

“Faltaría que un último camión retire el material que ya tenemos y ya está”, explicaron. En ese sentido, adviertieron que no pueden dejar acumulado el material en el predio una vez que abandonen el inmueble.

Durante los próximos días, el trabajo estará concentrado en embolsar y retirar las pertenencias, limpiar el lugar, realizar tareas de pintura y reparaciones y dejar la casa en condiciones para su entrega el 31 de agosto.

Fin del subsidio municipal

Uno de los principales puntos de conflicto que llevaron a tomar esta decisión es el financiamiento. Desde la comisión sostienen que el subsidio municipal no resulta suficiente para sostener la estructura y los gastos que implica brindar alojamiento y comida a las personas que llegan al refugio.

Actualmente, el Municipio aporta $1,2 millones mensuales, mientras que el alquiler del inmueble donde funciona el refugio ascendió desde la renovación del contrato en el mes de junio de $650 mil a $1 millón. A esto se suman los costos de alimentos, servicios y mantenimiento.

Desde el Gobierno municipal se negaron a una actualización de ese monto y señalaron que se cumplió con la actualización del subsidio anual, fijando el monto en $1.200.000, y remarcaron que ese aporte supera el valor del alquiler que afronta actualmente la institución.

La Municipalidad sostuvo que el subsidio está destinado a colaborar con esta institución como se realiza con otras entidades de la comunidad y que, al haberse cumplido con el compromiso económico asumido, la continuidad o cierre del refugio corresponde a las decisiones de sus autoridades y de la comisión responsable.

¿Qué pasará después del cierre?

Aunque el inmueble dejará de funcionar como refugio, desde la comisión aseguraron que existe voluntad de que la asociación civil continúe y que seguirán buscando alternativas para sostener la tarea solidaria.

Sin embargo, ya no recibirán el subsidio municipal una vez que el refugio deje de funcionar porque el fin de ese aporte era el alquiler y los servicios, y así está establecido por ordenaza.

La búsqueda de una alternativa también se da en un contexto complejo: vecinos y comerciantes del sector habían reclamado durante los últimos meses la relocalización del refugio y planteado situaciones vinculadas con inseguridad, olores y problemas de convivencia.

Desde la comisión reconocen que encontrar un nuevo lugar tampoco será sencillo. “Donde estemos seguramente vamos a molestar”, señalaron, aunque insistieron en que continuarán buscando alternativas para mantener su objetivo solidario.

Por ahora, el refugio Cura Brochero transita su último fin de semana con 14 personas alojadas. El lunes comenzará el desarme y el 31 de agosto será la fecha que marcará el cierre de una institución que durante 28 años brindó alojamiento, comida y asistencia a personas en situación de vulnerabilidad en Villa Carlos Paz. El tiempo dirá si el cierre es definitivo o a futuro podrá reabrir en otro lugar.