Serbia. Savo Milosevic, entrenador del Partizán de Belgrado, se volvió loco tras una falta que pitó el árbitro del partido en contra de su equipo y saltó al campo de juego para rrojarle una botella de agua al juez.

El histórico exgoleador perdió los estribos cuando promediaba el segundo tiempo del juego en el que su equipo perdió 3-2 ante Vojvodina, invadió la cancha y en medio de insultos le tiró la botella de agua que tenía en su mano al árbitro.