Este domingo 7 de junio de 2026, Perú enfrenta una nueva segunda vuelta electoral, una instancia que se ha vuelto una constante en su historia política reciente para definir al próximo presidente de la República.
En esta ocasión, la contienda enfrenta a Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, y Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, en un escenario marcado por un empate técnico y una profunda fragmentación.
Un sistema diseñado para la legitimidad, pero acechado por la fragmentación
La segunda vuelta fue incorporada en la Constitución de 1979 con el fin de otorgar mayor legitimidad al mandatario en un sistema de múltiples partidos.
Sin embargo, en las últimas décadas, este mecanismo ha evidenciado efectos colaterales: incentiva la fragmentación en la primera vuelta, ya que los candidatos no necesitan mayorías amplias iniciales, sino solo lo suficiente para entrar al balotaje.
En la elección de 2021, por ejemplo, los candidatos pasaron a la segunda vuelta con apenas el 18.9% y 13.4% de los votos válidos.
Para este 2026, la tendencia persiste; hacia mediados de 2025, ninguna candidatura superaba el 10% de intención de voto.
El fenómeno del «Mal Menor» y el Antivoto
Uno de los problemas más críticos identificados en las fuentes es la figura del «mal menor». Históricamente, muchos peruanos terminan votando no por convicción hacia un candidato, sino por el rechazo o miedo al oponente (el antivoto).
Antifujimorismo: Ha sido un factor determinante en las derrotas de Keiko Fujimori en 2011, 2016 y 2021.
Miedo a ideologías extremas: En años pasados, el temor al «estatismo chavista» o a la inflación de los 80 guio el voto hacia candidatos como Alan García (2006) u Ollanta Humala (2011) como respuestas ante un supuesto «mal mayor».
En la actual contienda de 2026, este rechazo sigue presente: casi el 69% de la población manifestó en procesos previos que ninguno de los candidatos finalistas era de su agrado.
Propuestas de Reforma: ¿Más opciones en el balotaje?
Ante la inestabilidad política —Perú ha tenido ocho presidentes desde 2016— han surgido propuestas legislativas para reformar el artículo 111 de la Constitución.
Ampliación de candidatos: Un proyecto de ley propone que, en ciertas circunstancias (como cuando los dos primeros no sumen el 50% de votos), puedan pasar tres o hasta cuatro candidatos a la segunda vuelta para ofrecer más opciones y eliminar la lógica del «mal menor».
Voto Aprobatorio: Otra propuesta académica sugiere reemplazar la segunda vuelta por una única ronda de «voto aprobatorio», donde los ciudadanos marquen a todos los candidatos que consideren aceptables, ganando quien tenga el mayor consenso transversal.
La jornada del 7 de junio
Para este domingo, más de 27 millones de ciudadanos están habilitados para votar.
Las autoridades electorales (ONPE y JNE) han advertido que, debido a lo ajustado de las cifras, los resultados oficiales podrían tardar días o semanas en ser definitivos, especialmente si hay una gran cantidad de actas observadas que requieran resolución legal.
Independientemente del resultado, el nuevo presidente enfrentará el desafío de gobernar con un Congreso bicameral (diputados y senadores) altamente fragmentado, donde la amenaza de la «vacancia por incapacidad moral» sigue siendo una herramienta de presión política constante.




