Pasó de los bancos del turno noche al despacho principal del CENMA 215. Su historia de superación se hizo viral y hoy es el mayor ejemplo para sus estudiantes: “El estudio es lo único que nos hace libres”, asegura.

Hay historias que parecen escritas para un guion de cine, pero suceden en las aulas cordobesas. Gustavo Oviedo es el protagonista de un círculo perfecto: hoy es el director del CENMA 215, de Malagueño, la misma institución para adultos donde, años atrás, cursó y se recibió de la secundaria buscando un futuro mejor.

Su regreso triunfal al establecimiento no fue una casualidad, sino el fruto de un esfuerzo que hoy utiliza como bandera para motivar a quienes, como él, deciden retomar los libros después de los 18 años.

“Yo estuve sentado ahí”

Gustavo no dirige desde la distancia, sino desde la empatía absoluta. “Yo siempre les digo a los alumnos: ‘Mírenme a mí, yo estuve sentado en ese mismo banco donde están ustedes ahora'”, relató en diálogo con El Doce. Esa frase, cargada de realidad, desarma cualquier excusa de los estudiantes que llegan cansados tras una jornada laboral.

Para Oviedo, el título secundario es mucho más que un trámite administrativo; es una herramienta de rescate. “El estudio salva. Es lo único que nos hace verdaderamente libres y nos permite elegir qué queremos para nuestras vidas”, afirma con la seguridad de quien transformó su realidad a través del conocimiento.

Una vida dedicada a devolver lo recibido

Haber concursado y ganado la dirección del lugar donde se formó es, para Gustavo, un compromiso ético. “Es una emoción muy grande. Siento que tengo el deber de devolverle a la escuela pública, y especialmente a este CENMA, todo lo que me dio cuando yo buscaba una oportunidad”, confesó.

En sus aulas, el mensaje es claro: no importa la edad ni las circunstancias previas. “A veces el sistema te dice que ya pasó tu tiempo, pero acá demostramos que no. El estudio es una puerta que siempre está abierta si uno tiene la voluntad de golpearla”, concluye el director, cuya historia ya es leyenda entre los pasillos del establecimiento y orgullo de la educación cordobesa.