Un fenómeno económico y social no deja de expandirse en Misiones y en los últimos días volvió a quedar en evidencia con la difusión de impactantes imágenes: largas filas de jóvenes misioneros aguardando para cruzar la frontera en balsa, a través del río Uruguay, con destino a Brasil, donde buscan empleo como peones rurales.

El éxodo laboral comenzó a intensificarse con fuerza durante el gobierno anterior, impulsado principalmente por la conveniencia de percibir ingresos en reales en un contexto de marcada brecha cambiaria. Sin embargo, la situación se profundizó durante el actual Gobierno, en paralelo al agravamiento de la crisis que atraviesan las economías regionales de la provincia.

La caída de la actividad productiva en sectores clave de Misiones impactó de manera directa en el empleo, reduciendo las oportunidades laborales y empujando a un número creciente de jóvenes a buscar alternativas del otro lado de la frontera. En Brasil, especialmente en zonas rurales cercanas, encuentran trabajo temporario en tareas agrícolas, con salarios que resultan más atractivos en comparación con los ingresos disponibles en la provincia.

Las imágenes que circularon la semana pasada reflejaron con crudeza la magnitud del fenómeno: jóvenes cargando mochilas y bolsos, esperando durante horas para cruzar el río en embarcaciones precarias, en un movimiento que ya se volvió habitual en varias localidades fronterizas.

Este proceso plantea un fuerte desafío social y económico para Misiones, donde la pérdida de mano de obra joven se suma a las dificultades estructurales de las economías regionales y deja al descubierto el impacto de la crisis sobre el entramado productivo y laboral de la provincia.

Fuente y foto: La Nación.