Egresada del IESS, vive hace casi 30 años en Estados Unidos. En diálogo con Carlos Paz Vivo!, relata el clima de tensión bajo las políticas de Trump, el miedo de los trabajadores inmigrantes y la dificultad de vivir en una ciudad que hoy parece un campo de batalla.
Celina Martina se graduó como bachiller en el IESS con la promoción 1992. Como tantos jóvenes, hace más de 30 años se subió a un avión buscando aprender el idioma y ganar experiencia laboral. Su destino fue Minneapolis, donde formó su familia con su esposo —un periodista deportivo puntano— y sus dos hijos.
Disturbios que no cesan
“Los disturbios y forcejeos con oficiales federales se repitieron de manera continua durante esos días. Si bien hubo momentos de mucha tensión, afortunadamente no se llegó a un tiroteo en esas situaciones. Eso me impactó mucho, aunque en ese momento yo todavía estaba en Argentina”, contó Celina.
Y agregó:
-El sábado, sin embargo, fue realmente muy duro. El viernes al mediodía participé de una marcha pacífica en la ciudad de Minneapolis. Para que tengan una idea del contexto, la temperatura rondaba los casi 30 grados bajo cero en Celsius, uno de los días más fríos que se recuerdan en los últimos 20 años, o incluso más, desde que estoy acá.
Por ese motivo se habían cancelado las clases, pero la marcha no se suspendió. La gente salió igual, vestida como pudo. Hubo muchos voluntarios y la manifestación fue completamente pacífica. El recorrido fue corto, de unas diez cuadras, porque era imposible permanecer mucho tiempo al aire libre con esas temperaturas extremas. Aun así, participaron alrededor de 20 mil personas, lo cual fue realmente impactante”.
Celina contó que la policía local acompañó el desarrollo de la marcha, cerrando calles y garantizando la seguridad. “No se registró ningún acto de violencia, vandalismo, roturas ni altercados. A pesar del frío extremo —era imposible respirar sin cubrirse la boca con un pasamontañas u otra prenda— se sentía un clima muy esperanzador. Éramos muchos los que pensábamos que esta situación tenía que terminar de alguna manera”, relató.
Y continuó: “Con esa sensación de esperanza nos fuimos a dormir el viernes. Pero al día siguiente, cerca de las 9 de la mañana, mientras estaba en mi casa con mi esposo revisando Facebook y los canales de noticias en el celular, vi el video del tiroteo a Alex Pretty. Sinceramente pensé que era inteligencia artificial, que no podía ser real. No imaginé nunca que pudiera haber otro tiroteo a tan solo diez días de otro hecho similar”-
Celina aseguró que con su marido no podían creer lo que leían y veían en los medios. “Luego se conoció lo que salió en las noticias: la muerte de un hombre de 37 años, enfermero y empleado federal, que trabajaba en el hospital de veteranos de guerra de Minneapolis. En este caso, un empleado federal atacó y mató a otro empleado federal. Ambos, en teoría, estaban destinados a proteger la seguridad y la salud de la comunidad”.
A pesar de las décadas afuera del país, sus raíces en Carlos Paz y Argentina son fuertes. Quizás por eso, hoy vive con especial sensibilidad la situación de los migrantes que están en la mira del ICE (la policía migratoria de Estados Unidos).
En las últimas dos semanas, el clima se enrareció aún más tras la muerte de dos ciudadanos estadounidenses en manos de estas fuerzas. Desde el epicentro del conflicto, Celina traza un panorama de una ciudad que hoy se siente bajo ataque.
La carlospacense aseguró que a pesar de que el viernes pasado el termómetro marcó 20 grados bajo cero, hubo más de 20 mil personas manifestando para que el ICE se vaya del Estado. Al otro día, se despertó con la peor noticia: Habían asesinado al enfermero
De la oportunidad al privilegio
“Me vine en el 97 por un trabajo temporal; el verano de Minnesota es muy lindo. Tuve mucha suerte, la gente me apoyó y hasta me dejaron vivir en sus casas”, recuerda Celina sobre sus inicios. Sin embargo, marca una diferencia clara con la actualidad: “Soy una privilegiada y hablo con precaución por eso. Pude estudiar y seguir las reglas con apoyo. Pero para quien viene escapando de la pobreza o la persecución, este país es hoy muy difícil. Las políticas de inmigración son muy opresivas”.
Una ciudad marcada por la violencia
– En el mundo parece haber una tendencia a normalizar la violencia. ¿Cómo se vive eso en una ciudad que pasó por el caso George Floyd?
-Yo vivo a 10 minutos de donde mataron a George Floyd y cerca de donde fue el tiroteo de la iglesia de Asunción. Es imposible normalizar la violencia cuando pasás por esos lugares y ves los memoriales. Lo repudiable es que los legisladores y el gobierno sí la normalicen, tratándola como “daño colateral”, como pasó con Alex Pretti, el chico asesinado el sábado pasado; dijeron que planeaba una masacre y es una mentira absoluta.
– ¿Cómo ves la relación del gobierno estatal con el gobierno federal de Donald Trump?
-Los últimos 15 años hemos sido un “estado azul” (demócrata). Los intendentes de las ciudades gemelas son progresistas y han sido muy claros al denunciar lo que consideran una “invasión” y un ataque del gobierno federal hacia nosotros.
Vivir bajo vigilancia
– ¿Has tenido miedo por vos o por tu familia en el día a día?
Particularmente no, pero mis hijos me preguntan si tengo miedo y mi esposo lleva su pasaporte a todos lados. Es feo manejar y estar mirando si algún auto sin identificación te va a parar para preguntarte por tu identidad. He visto a gente ser parada en la calle.
– Trabajás en la oficina de transporte, donde hay muchos empleados inmigrantes. ¿Cuál es el clima allí?
De los 3.000 empleados, muchísimos choferes son inmigrantes o afroamericanos y tienen mucho miedo. No sabemos con qué nos vamos a encontrar: si los agentes van a usar uniformes, pasamontañas o autos con sirenas. Hay choferes que se piden licencias por salud mental. Los hijos, que son ciudadanos americanos, están aterrados por la seguridad de sus padres, aunque tengan residencia legal.
La comunidad migrante y el encierro
– ¿Hay comunidad argentina allá? ¿Se mantienen conectados?
-Somos pocos, menos de 1.000 en todo el estado. Nos juntamos con mi esposo y unas amigas cordobesas. Usamos la plataforma Signal para comunicarnos porque es más segura que WhatsApp; chequeamos constantemente cómo está el otro.

– ¿Es real que hay familias que directamente no salen de sus casas?
-Es real. Hace una semana le llevé las compras del súper a una familia que lleva 15 días sin salir. Los chicos están escondidos. Lo de George Floyd fue impactante por el vandalismo, pero ahora lo que siento es una frustración y una tristeza profunda. Ver que se pierden vidas por negligencia de un gobierno que miente diciendo que no puede sacar a un criminal sin matar a inocentes, es inconcebible.





