El legislador del Frente Cívico cuestionó la falta de previsión, la improvisación en la gestión del servicio y el impacto social y económico de la crisis hídrica que atraviesa la ciudad.

La falta de agua en Villa Carlos Paz volvió a quedar en el centro del debate público. El legislador provincial Walter Gispert, del Frente Cívico, responsabilizó al gobierno local por la crisis del servicio y habló de “improvisación, ausencia de planificación y decisiones políticas que hoy pagan los vecinos”.

Gispert recordó que históricamente Carlos Paz y la región enfrentaron problemas de suministro vinculados a los ciclos de sequía y a la falta de obras para actualizar el sistema de reservas durante el otoño, el invierno y el inicio de la primavera. Sin embargo, advirtió que lo ocurrido este verano marca un quiebre.

“Este año la ciudad sufrió faltante de agua en pleno verano, pero no por escasez del recurso. Por el contrario, los afluentes están en su máximo esplendor”, señaló. En ese sentido, cuestionó la explicación oficial que atribuyó el problema a la obstrucción del ingreso de agua a la planta potabilizadora por las crecientes.

Para el legislador, la situación expone “falta de previsión e improvisación”, con un impacto social y económico que todavía resulta difícil de dimensionar. “No se trata solo de un error operativo, sino del resultado de una política sostenida en el tiempo”, afirmó.

Gispert apuntó además a la decisión del gobierno municipal de avanzar sobre el control del servicio de agua y cloacas, que durante más de medio siglo estuvo en manos de la cooperativa local. Si bien reconoció que la Coopi “dio argumentos para que muchos vecinos quisieran un cambio” y que “no tuvo la autocrítica necesaria”, advirtió que la actual gestión no logró mejorar el servicio.

“La falta de agua es el resultado directo de esa acción política. Hoy tenemos un servicio menos eficiente y sin información clara sobre su costo real”, sostuvo. En ese marco, cuestionó que solo se conozca el valor de la tarifa, pero no cuánto le cuesta el servicio al presupuesto municipal ni qué otras áreas dejan de recibir recursos por ese motivo.

El legislador también denunció el vaciamiento de los espacios de debate público en la ciudad. “El gobierno se encargó de limitar o directamente hacer desaparecer toda discusión organizada”, afirmó, y señaló que ese proceso contó con el apoyo —por acción u omisión— de la política provincial.

En relación al Concejo de Representantes, Gispert sostuvo que “no está en la consideración de los vecinos” debido al uso sistemático de la mayoría automática que responde al Ejecutivo. También advirtió sobre el silenciamiento de las organizaciones vecinales y la escasa expresión pública de las instituciones económicas frente a un gobierno que, según describió, mantiene a la ciudad “quieta o en una lenta caída”.

Finalmente, llamó a construir una alternativa política y social frente a la situación actual. “Los partidos políticos, las organizaciones sociales y económicas que entendemos que la ciudad atraviesa una pendiente peligrosa debemos encontrar un proyecto común”, afirmó. Y concluyó: “Los recursos no pueden seguir usándose solo para garantizar elecciones. Hay que volver a pensar el futuro, el progreso y la convivencia para los carlospacenses y para toda la región”.