El Balneario Municipal Cabalumba, en Capilla del Monte, vuelve a consolidarse como uno de los espacios públicos más valorados por vecinos y visitantes durante la temporada de verano. No solo por su entorno natural, sino también por el fuerte sentido comunitario que se vive a diario entre asados, mates, charlas y tardes que se estiran hasta la noche.

Para los vecinos de la ciudad, el acceso al balneario es libre: no pagan estacionamiento, parrilleros ni el ingreso a la pileta municipal. En el caso de los turistas, el costo se limita al estacionamiento y al uso de los parrilleros, una medida que muchos consideran lógica y razonable para el mantenimiento del predio.

En materia de seguridad, el balneario cuenta con guardavidas todos los días de 9 a 19 horas. Además, funciona el sistema “Ojos en Alerta”, que permite comunicarse ante cualquier situación mediante WhatsApp al 3548 436237, con atención las 24 horas, los siete días de la semana, durante todo el año.

En los últimos días surgieron reclamos vinculados al llenado del piletón profundo y a la histórica pileta del ACA, que permanece sin uso desde hace más de tres décadas. Sin embargo, trabajadores y vecinos recuerdan el esfuerzo que implicó poner en condiciones el piletón actual: las tareas comenzaron en pleno invierno, con temperaturas bajo cero, cuando las napas se encuentran más bajas y es posible destapar los drenes subterráneos que alimentan la pileta con agua de vertiente. Muchos de esos trabajos se realizaron en condiciones extremas, con operarios empapados y expuestos al frío.

Hoy, ese esfuerzo se traduce en la posibilidad de que cientos de personas se refresquen durante jornadas de calor intenso, una imagen que también genera orgullo entre quienes participaron de las tareas.

Más allá de las discusiones, Cabalumba mantiene una energía particular. Es el lugar del encuentro: asados, choripanes, faldeado, mates con criollos y pasteles; charlas entre vecinos o con desconocidos que terminan compartiendo la misma mesa. Un espacio que cumple un rol social clave en tiempos atravesados por salarios bajos, desigualdades y falta de oportunidades, especialmente para los más jóvenes.

En ese contexto, el balneario municipal aparece como un punto de reunión accesible, donde la comunidad se encuentra, descansa y comparte. “Si pueden, vengan y disfruten”, repiten quienes lo frecuentan. La experiencia, aseguran, vale la pena.