Para la actriz Belén Giménez, este verano en Villa Carlos Paz no es uno más. Volver a la ciudad que marcó gran parte de su vida personal y profesional significó enfrentarse a la ausencia de René Bertrand, su compañero durante varios años y padre de sus hijos, Sofía y Franco.
El actor falleció en junio del año pasado, a los 53 años, tras luchar contra un cáncer terminal. En una entrevista íntima con la revista Pronto, la actriz jujeña reveló que su regreso a la villa serrana tuvo un motivo tan profundo como desgarrador: cumplir el último deseo de René. “Él me había pedido, mucho antes de estar enfermo, que cuando no estuviera, sus cenizas descansaran en el lago San Roque”, relató conmovida.
Belén llegó a Carlos Paz a comienzos de enero junto a sus hijos y se instaló cerca del complejo Aerosilla. Mientras realiza funciones de jueves a domingo en el Teatro Zorba con la comedia “Felices los cuatro”, decidió atravesar uno de los momentos más difíciles de su vida: despedirse definitivamente del hombre que amó.
El ritual se realizó al atardecer, en un sector del lago cargado de recuerdos familiares. “Era el lugar donde íbamos a tomar mate, a jugar, a reírnos los cuatro. Por eso lo elegimos”, contó. Finalmente, encontraron un pequeño muelle desde donde pudieron esparcir las cenizas. Los tres llevaban puesta la camiseta de Racing, el club del que René era hincha apasionado.
La actriz describió ese instante como devastador. Abrir la urna, esparcir las cenizas frente a sus hijos fue, según sus palabras, “inexplicable”. A este doloroso acto se sumará otro pedido pendiente: llevar parte de las cenizas a la cancha de Racing, un deseo que aún espera autorización para concretarse.
Durante la charla, Belén también recordó el proceso de la enfermedad. René fue diagnosticado con un cáncer urotelial, de difícil detección, y atravesó tratamientos muy agresivos. Aun así, nunca perdió el humor ni la fe.
El regreso a Carlos Paz también reactivó recuerdos del verano anterior, cuando ambos compartían escenario sin saber aún el diagnóstico final. Meses después, la enfermedad avanzó rápidamente y el desenlace fue inevitable.





