La presidenta de la Asociación Hotelera de Villa Carlos Paz (ASHOGA), Carolina Sacilotto, realizó un balance de la temporada de verano y advirtió que, si bien la ciudad sigue siendo elegida por los turistas, el escenario económico actual impacta de lleno en la rentabilidad del sector.

“Villa Carlos Paz sigue eligiéndose, siguen eligiendo nuestra ciudad, pero la traducción de eso en los números de nuestros negocios se torna más difícil”, señaló Sacilotto en diálogo con Carlos Paz Vivo (CPTV).

En ese sentido, remarcó que la rentabilidad es clave para sostener la cadena de reinversión, mejorar servicios y garantizar mejores prestaciones. “Si no hay rentabilidad, eso se corta”, afirmó.

La empresaria explicó que los indicadores tradicionales, como la cantidad de gente en la ciudad o el porcentaje de ocupación, ya no reflejan completamente la realidad del sector. “El número frío de la ocupación no termina de demostrar lo que viene pasando”, sostuvo, y contextualizó la situación en un marco de crisis económica y consumo interno debilitado, que afecta especialmente a la actividad turística.

Cambios en el modo de hacer turismo

Sacilotto subrayó que el comportamiento del turista cambió de manera profunda. Hoy se trata de un visitante que decide a último momento, compara precios, evalúa costos y tiene a disposición una oferta cada vez más amplia de destinos en todo el país. “Ya no podemos pensar con la base histórica de cómo se comportaba el turista. Eso cambió”, aseguró.

En ese escenario, describió un turismo de inmediatez, con estadías más cortas, alta rotación y sin el antiguo “turista cautivo” que regresaba año tras año al mismo alojamiento. “Hoy es una rotación constante. Está dos días acá, viene del norte, del sur y sigue viaje. Es más difícil captarlo”, explicó.

La presidenta de la Hotelera destacó el trabajo en posicionamiento digital, tanto desde el sector privado como en articulación con la Municipalidad, y remarcó que la cercanía y accesibilidad de Carlos Paz siguen siendo una ventaja comparativa. Sin embargo, advirtió que la competencia hoy es mucho más amplia y se da en una gran vidriera digital donde el turista analiza rápidamente dónde pasar dos o tres días.

Exigencias a tope

Otro punto central del balance fue la exigencia del visitante, cada vez más sensible al precio pero sin resignar calidad. “El turista no perdona la falta de calidad en el servicio y estamos expuestos permanentemente”, afirmó, al tiempo que reconoció que las redes sociales pueden posicionar al destino, pero también generar fuertes críticas.

En ese marco, Sacilotto planteó una autocrítica hacia el sector y señaló que “el que se queda, pierde”. Remarcó la dificultad de adaptarse, sobre todo en un contexto donde cerca del 80% de las estructuras hoteleras son familiares, sin gerenciamiento profesional, y resaltó el rol de la Asociación para acercar herramientas de capacitación y comercialización.

Finalmente, puso el foco en una problemática que se profundiza en temporadas ajustadas: el alojamiento informal. “La competencia es totalmente asimétrica”, advirtió, y explicó que los establecimientos habilitados parten con una carga impositiva cercana al 45%, que el alojamiento informal no paga. “No pedimos que el turista no elija departamentos, sino que quienes funcionan como hoteles tengan el mismo marco regulatorio que nosotros. Queremos competir en igualdad de condiciones”, concluyó.

El balance deja en claro que la temporada mostró movimiento y elección del destino, pero también desafíos estructurales que el sector hotelero considera urgentes para sostener su competitividad y su futuro.