Después de 54 años de ausencia, la humanidad vuelve a poner proa hacia la Luna.
Este miércoles 1 de abril de 2026, si las condiciones meteorológicas en el Centro Espacial Kennedy lo permiten, despegará la misión Artemis II.
Según destaca Clarín, se trata del primer vuelo tripulado al satélite desde la mítica Apolo 17 en 1972, marcando un hito no solo por el retorno tecnológico, sino por la representatividad de su tripulación, que incluye por primera vez a una mujer, a un astronauta afrodescendiente y a un tripulante no estadounidense (canadiense).
La misión, que durará aproximadamente diez días, no tiene como objetivo el alunizaje, sino que funcionará como una prueba de fuego crítica para los sistemas de supervivencia humana.
Los cuatro astronautas viajarán a bordo de la cápsula Orion, impulsada por el megacohete SLS, en una trayectoria de “retorno libre” que los llevará a rodear la Luna para luego regresar a la Tierra.
Medios especializados como Space.com y NASA TV subrayan que este vuelo es el paso previo indispensable para Artemis III, la misión que efectivamente volverá a depositar botas humanas sobre el polvo lunar en los próximos años.
Misión de transición
Expertos de la CONAE, consultados por la prensa nacional, definen a Artemis II como una “misión de transición”. El objetivo primordial es validar que la nave Orion sea capaz de mantener con vida a sus ocupantes en el espacio profundo, probando sistemas de comunicación, propulsión y soporte vital que han sido rediseñados desde la era Apolo. El éxito de este viaje allanará el camino para establecer, a largo plazo, una presencia humana sostenible en la Luna y, eventualmente, utilizarla como trampolín hacia Marte.
A diferencia de la carrera espacial de los años 60, impulsada por la Guerra Fría, Artemis II se presenta como un esfuerzo de colaboración internacional y comercial. La expectativa es total en Florida, donde miles de personas ya se agolpan en las cercanías de Cabo Cañaveral para presenciar el rugido del motor más potente jamás construido por la NASA, en lo que promete ser el evento científico y tecnológico más importante de la década.




