La denominada “mole” del Boulevard San Juan volvió a ser escenario de una situación límite que despertó la indignación y el temor de los vecinos de la zona.
Durante la mañana de este martes, una serie de imágenes captadas desde un complejo ubicado en la intersección con la calle San José de Calasanz mostraron a un niño pequeño jugando peligrosamente en el borde de un octavo piso en la ciudad de Córdoba.
El menor fue registrado mientras permanecía apoyado sobre una columna de hormigón pero con sus pies colgando hacia el vacío, en una estructura que carece de cualquier tipo de baranda o medida de seguridad básica.
Este episodio se suma a una secuencia de hechos alarmantes que se vienen registrando en el edificio abandonado, habitado actualmente por personas en situación de calle y familias bajo condiciones de extrema marginalidad.
Apenas el lunes pasado se había difundido otro video que mostraba a un perro caminando al borde del precipicio en los niveles superiores de la misma construcción, lo que refuerza la preocupación de los residentes del sector sobre la falta de control en el lugar. Las imágenes llegaron a los medios locales y permitieron ver con total claridad la peligrosa situación a la que estuvo expuesto el niño durante varios minutos.
Vecinos del barrio han manifestado en reiteradas oportunidades su malestar ante lo que consideran una zona liberada, denunciando no solo el peligro físico que representan estas escenas, sino también problemas crecientes de inseguridad, suciedad y violencia asociados a la ocupación del inmueble.
A pesar de las constantes advertencias y de la visibilidad que han tomado estos registros audiovisuales en las últimas horas, la situación de riesgo para los menores que habitan la estructura continúa sin una respuesta oficial definitiva que garantice su protección.
La “mole” se ha convertido en un símbolo de la crisis habitacional y la marginalidad en pleno centro cordobés, donde el abandono de la obra privada y la falta de intervención estatal confluyen en postales que rozan lo trágico.
Por estas horas, organizaciones de defensa de los derechos de la niñez y autoridades locales están bajo la lupa de la opinión pública, que exige medidas urgentes para evitar que estos juegos al borde del abismo terminen en una tragedia anunciada.





